lunes, 20 de agosto de 2012

A snowman in the Summer.








Las personas que fueron testigos de aquel prodigio de la Naturaleza, jamás lo olvidarán. Algunos viven y aún se estremecen cada vez que lo cuentan porque fue el fenómeno más inexplicable, paranormal, absurdo, extraordinario, asombroso, maravilloso y alucinante de todos los fenómenos habidos sobre la faz de la Tierra. Desgraciadamente no existe ningún testimonio gráfico. Nadie en aquella mañana calurosa de Agosto de 1.958 tenía a mano una cámara fotográfica porque no era habitual pasearse por la calle con una cámara como hoy en día. Algunos poseían cámaras pero en aquel momento las tenían en sus casas. Tampoco se le ocurrió a nadie ir corriendo a por ella porque no existía la obsesión neurótica por fotografiarlo todo como en los tiempos actuales.

El que dio la voz de alarma fue Mister Preston, el arquitecto inglés que dirigía las obras de restauración de la iglesia románica. Entró en la taberna del pueblo como un ciclón y gritó:
- Is there a snowman in the beach!... Is there a snowman in the beah!
Nadie le entendió por la diferencia idiomática reinante y porque es muy difícil entender a los ingleses cuando se empeñan en hablar en inglés. Con lo fácil que es hablar en español, coño!
Mister Preston se dio cuenta al momento del error, evidentemente causado por el nerviosismo, y recurrió a su precario español:
- Hay un muñeco de nieve en la playa!
Lo primero que pensó la mayoría es que había bebido. Hablar de muñecos de nieve en una mañana tórrida de Agosto era la mayor estupidez que se le podía ocurrir a alguien, y más en un pueblo de la costa levantina en donde sólo tenían referencias de la nieve por el NODO.
Pero fue tal la insistencia del anglosajón que varios lugareños se dejaron arrastrar hasta la playa, entre ellos el Padre Glorialdo, párroco del lugar. (Aún faltaban varios años para que el venerable sacerdote se volviese loco ante la aparición de los primeros bikinis en el pueblo. Ver relato "Bikinis")
Y, efectivamente, allí estaba el níveo muñeco, todo un clásico muñeco de nieve, de nieve auténtica como pudieron apreciar al instante, con su chistera, su bufanda roja y su zanahoria por nariz. Y lo vieron de chiripa porque el sol radiante ya estaba empezando a derritirlo.

"Esto es obra del Demonio!" - sentenció el Padre Glorialdo - "Una cosa así va contra Natura"
Tocaron la nieve, la olieron y la saborearon para que no les cupiese ninguna duda.
Dicen que el tiempo todo lo borra. "Mentes juiciosas" de hoy en día sostienen que los lugareños y el inglés eran unos cachondos y se les ocurrió la broma de contar este cuento, y que el viejo sacerdote tenía la sesera derritida por el calor y le convencieron como a un primo.
Pues no, la historia es rigurosamente verídica, se lo aseguro a ustedes. The snowman was in the beach in that Summer.
- En español, cojones! (lector mosqueado)

8 comentarios:

  1. Mañana leo los dos relatos que habeis publicado aquí abajo. Ahora voy con prisas. Gracias!

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  2. OK, es original. Casi es digno de una investigación de Íker Jiménez, jaja.

    A mí es que todos me parecen buenos, porque el mío es el peor de todos :(

    ¡Qué desastre! El año que viene presentaré una reedición extra reducida del mismo relato, tanto, que no creo que tenga más de cinco o seis líneas.

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  3. En primer lugar, muchísimas gracias. En segundo lugar, no se infravalore. A mi me ha gustado su relato.
    El de "cinco o seis líneas" déjelo para cuando el concurso sea de microrelatos, je, je!
    Saludos muy cordiales!

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  4. Caramba luispi, no te fustigues así. ¿Quien ha dicho que tu relato sea el peor de todos? Tú, que eres un perfeccionista de narices, ¡juas!

    Tu personaje se parece al mío, Adalberto (salvando las distancias, claro), porque vive en un mundo paralelo, no comprende a los demás y está convencido de que son estos quienes no le entienden a él y por tanto, los culpables. ¡Él nunca!

    Venga, escribe otro en esta edición, que estás a tiempo, ¿para qué esperar un año?
    Y ten en cuenta lo que dice Don Bonifacio: no se trata de microrelatos... ¡Juas!

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  5. Desde luego, Don Boni, no me extraña que los ordenadores que usa hagan cosas raras... Parece que anda usted en contacto con fuerzas extrañas: el duendecillo, el helado de chocolate... y ahora esto.

    ¡Cuidado!, que los poltergeist son peligrosos para quien no sabe dominarlos ;D

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  6. Vale, andaré con cuidado!... Mi relación con la técnica cibernáutica es de amor-odio, je, je!
    Buen día!

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  7. A qué quedaría guapo en un corto de cine?...
    Buenos tardes, Don Jesús, una petición: facilíteme la dirección de la web en donde nos cuenta sus andanzas peregrinas. Me la puso Doña Leona hace unos días, pero no la encuentro ahora.
    Gracias anticipadas!

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Lamentamos que exista moderación de comentarios, pero es necesario debido a ciertos anónimos muy persistentes.