jueves, 23 de mayo de 2013

Anécdotas de un mejillón y una leona ( XXIX )

Un-Dos-Tres... y no volví otra vez. ( y II )




( Imagen de la primera y gloriosa época del Un-Dos-Tres con Kiko Ledgard y Valentín Tornos, "Don Cicuta" )



( Jordi Estadella en el Un-Dos-Tres por el que yo pasé )

El Un-Dos-Tres se grababa en esa época en los Estudios Picasso, los más modernos entonces, situados entre la Plaza de Castilla y Arturo Soria. Aparte de ser unos estudios grandes y confortables, la aureola de este programa, su carácter legendario en la órbita televisiva y la cantidad de público, actores y figurantes que mueve en cada grabación, te hace sentirte como en un mundo mágico. Pero el tiempo que hay que esperar hasta que te toca supera al de la mayoría de los programas existentes y por existir, y más cuando estás caracterizado y con un coñazo de túnica, peluca, barba y cucurucho para la cabeza como me tocó a mi, aunque la estilista me aligeró de algunos adminículos para hacerme menos angustiosa la espera.

Arévalo, el rey de los chistes, estaba hecho un mar de nervios, lo cual me sorprendió muchísimo tratándose de un hombre muy baqueteado en este mundillo. Se lo hice ver y me contestó algo así: "No siempre estoy tan nervioso, pero es que el Un-Dos-Tres me impone mucho" Uf, había oído hablar algo de la mala hostia de Chicho, pues ahora sí que estaba con el miedo en el cuerpo tras los ánimos que me daba Arévalo, sólo me faltaba cometer algún fallo en mi grabación.
Aproveché para hacerme una foto con el genial cuentachistes ( hijo y nieto de grandes toreros cómicos, varias generaciones de "El Bombero Torero" le transmitieron suis genes ) Me hice otra foto con Jordi Estadella, a la sazón presentador del programa en esa época, y con figurantes con los que trabé amistad en la larga espera. ( Siempre me ha gustado tratar más con los figurantes que con los "engreídos" actores, quizá por mi condición de perdedor nato )

Tal y como era costumbre, el día anterior se habían grabado los números musicales y ahora tocaba hacer todo lo referente a los concursantes y al contacto de estos con los artistas, básicamente actores y humoristas. Las "tacañonas" eran las Hermanas Hurtado. Observé que en los largos momentos muertos Las Hurtado se dedicaban a entretener al público, una fórmula copiada de las televisiones americanas para que la basca no se amuerme.
Creo que fue sobre las 10 o 10'30 de la noche cuando por fin me tocó grabar, y aún así tuve que esperar un rato detrás de la puerta corredera de doble hoja ( como la de las tiendas, pero de madera, no de cristal ) hasta el momento del despegue. ( Llevaba desde las tres o las cuatro de la tarde medio vestido y medio maquillado, y cada equis tiempo me daban algún retoque, y por la mañana había ensayado mi parte )
A mi lado, una auxiliar de dirección se comunicaba con un radio transmisor con control, con el realizador, con el dios de todo aquello, Don Chicho.
Empezó a abrirse la puerta...
- Venga, vamos! - me dijo la chica.
Se abrió la puerta pero mal. Don Chicho no mandó cortar, así que seguí adelante, avanzando resuelto hacia los concursantes, unos diez o doce pasos creo. Me planté ante ellos y les solté el rollo. Mi personaje semejaba un astrólogo medieval, con su larga túnica, barba y capirote, pero les hablaba como un pregonero de pueblo español:
- Como son ustedes Geminis y Sagitarioooo... los astros les auguraaaaan...
No recuerdo exactamente la larga parrafada, tampoco recuerdo si estos eran sus signos zodiacales u otros. La cosa es que les comunicaba que les había tocado soportarme durante dos semanas en la puerta de sus casas, es decir: yo debía acudir a darles la paliza todos los días con mi rollo de pregonero. Naturalmente, esto era lo que acababan de perder, lo que acababan de rechazar, pues a la grabación aún le quedaba un rato largo.
La verdad es que salí acojonadito después de verle a Arévalo en estado tan "crítico", je, je! Procuré no distraerme con nada, perdiendo la mirada en el vacío, pero no pude evitar que en un momento se cruzase mis ojos con los del concursante masculino y descubrí que me  miraba embelesado, muy fijo en mi y con una mirada de oreja a oreja. El disfrutaba de un sueño maravilloso, el Un-Dos-Tres nada menos!..., y yo trataba de salvar el tipo poniendo toda la carne en el asador.
Bueno, pues repetimos porque la puerta no se había abierto del todo, se atrancó. Esta segunda vez salí con una seguridad enorme, por supuesto!

Tal y como habíamos convenido, mi mujer vino a buscarme con el coche, la llamé por teléfono nada más terminar. Vivíamos en Alcalá de Henares y yo, cuando aquello, aún no tenía el carné de conducir. Esta era otra, la productora del Un-Dos-Tres no ponía coches al servicio de los actores, y de las 20.000 pesetas de mierda el representante rufián se llevaba el 20 por ciento. Muy fantástico todo, muy legendario y entrañable el Un-Dos-Tres, pero... porca miseria para mi!
Pues mi mujer y yo nos quedamos todavía un rato más porque ella quería ver en directo al hombre que había hecho partirse de risa a media España la semana anterior: Angel Garó, el último descubrimiento de Chicho Ibañez Serrador. Su "japonés cantando sevillanas" y el otro gran personaje de contador de chistes que se equivoca, causaban la hilaridad general.
Y cuando le tocó el turno a Angel Garó salió gente de todas partes, maquilladoras, sastras, seguratas... todos se acercaron al plató para ver su actuación. El muchacho lo valía, era un humor muy original.




( Angel Garó y Las Hermanas Hurtado, triunfadores en el Un-Dos-Tres )



Epílogo

Pocos días después volvió a llamarme el representante corrupto para darme una "gran noticia":
- Le has gustado mucho a Chicho y quiere que vuelvas esta semana para grabar una intervención con Arévalo. El hará de Don Juan Tenorio y tú de Ciutti.
Obviamente, le pregunté si estaba arreglado ya lo mio, lo de las 40.000 pesetas, y el hijoputa me dijo que no, que sólo podían ser 20.000. Insistí y me prometió hacer una gestión. Volvió a llamarme y me dijo que imposible, que 20.000 o nada. Mi amor propio se impuso, era muy probable que perdiese la posibilidad de grabar todas las semanas o un buen número de ellas, pero el mero hecho de pensar que debería acudir cada semana a recoger el ridículo cheque a la agencia del estafador, me daba nauseas. Terminé con el Un-Dos-Tres y terminé con este hijo de puta.

Para la siguiente época del programa me envió otra agencia a entrevistarme con Chicho. Acudí con la secreta esperanza de que no se acordase de mi. Vana esperanza, no habían pasado tantos años y un realizador suele ser un buen fisonomista. No recuerdo qué me preguntó, sólo me viene a la memoria que él estaba tras la mesa de un despacho y yo frente a él, que sonreía mucho y me miraba muy fijamente, y yo estaba nervioso porque creí adivinar su pensamiento: "Este es el actor irresponsable que me dejó plantado" A saber que le había dicho el hijo de puta de la agencia.
Naturalmente, no sonó el teléfono. Don Chicho no quiso saber nada de mi.

6 comentarios:

  1. A la clase tropa no se la respeta en ningun lado

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  2. Malo. Yo aprendí enseguida que nadie está por encima de mí. Tal vez por haber perdido la audición a los ocho años y haber tenido que demostrar a capa y espada mi valía, que no me vieran como una subnormal. Me refiero a que nunca me he arrugado ante nadie, por muy poderoso que fuera.
    Recuerde lo que conté de mis aventuras en Murcia, cuando mi madre me engañó asegurando que el empresario tenía intención de echarme, como le envié una carta contando todo lo sucedido con pelos y señales. Creo que usted debería haberle explícado a Chicho lo sucedido con el buitre, para que estuviera informado y actúase en consecuencia. Nunca me he arrepentido de contarlo todo, aunque no me hayan preguntado, porque sé que callar es otorgar y quien pega primero, da dos veces ;D
    Los buitres no hablan, arrancan los mejores pedazos con su fuerte pico y se llenan la panza a costa de los demás. ¿Cómo iba a saber Chicho lo que había pasado si usted no se lo dice?
    ¡Coño!, hasta a un juez le respondi en un juicio. Por mi condición de sorda, tengo derecho a un traductor de sordomudos que me vaya diciendo lo que dicen unos y otros para no estar en Babia, pues dicho juez me lo denegó. El traductor, solicitado por mi abogada, se personó, pero el juez le hizo marcharse sin más.
    Cabreada a más no poder -era la primera vez que me pasaba esto-, entré en la sala y me senté, dispuesta a comerme al juez con patatas.
    Allí delante estaba la troupe togada, a lo lejos... Dado que no me enteraba de nada, pues no abrí la boca. Hasta que el juez me hizo gestos con la mano, que se estaba dirigiendo a mí. Muy tranquila y educada, le dije que lo sentía, pero que estaba demasiado lejos para poder leer sus labios. (Ciertamente, parecía que estuviera de espectadora en un teatro, imposible saber lo que se decía en el "escenario")¡Zas!, en toda la boca.
    Pensé si me iba a condenar al garrote vil, pero no... ¡Juas juas!, el señor juez se levantó y vino a mi lado, yo sentada y él de pie, je je je... Entonces sí, supe lo que decía y todo fue como una seda. Fui absuelta.
    En realidad era un buen tipo, como me dijo anteriormente mi abogada. El por qué se negó a que tuviera la asistencia del traductor, supongo que por estar seguro de hacerse entender, cosa que así fue al fin y al cabo, aunque tuviera que descender del "escenario" y venir a mi lado.

    Repito que nunca me he sentido inferior a nadie y ningún "mandamás" me impresiona en absoluto, por muy importante y/o famoso que sea.
    Primera regla para conservar la dignidad, amigo mío.

    ¡Buen finde y hasta el martes!

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  3. Hola!
    Tiene usted mucha razón, pero no es tan fácil. Esta gente suele ser inaccesible, esto en el momento en que ocurrió; y años después, cuando le volví a ver en el despacho, no creí conveniente salirle con una historia que le hubiese sonado a milonga, aparte de que no sabes hasta que punto pasan de todo eso porque les da un cierto asco o porque se sienten por encima del bien y del mal, como el general del ejercito que sabe que entre los oficiales y suboficiales hay mafias que se aprovechan del dinero destinado a la alimentación de la tropa y hacen la vista gorda.
    He sido toda mi vida muy "justiciero" y me he revelado contra gente muy cabrona, pero en el caso que cuento aquí preferí abstenerme, sin embargo en la serie "Celia" pretendían pagarle a mi hija la misma cifra, veinte mil por sesión, rompí con la agencia, busqué al productor, un tal Rodero, y negocié hasta el punto de conseguir 40.000 por sesión, y fueron cinco o seis sesiones.
    No me da tiempo ahora de ver que me ha puesto en el post de abajo. En el siguiente ciber. Hasta ahora!

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    1. El viejo Carrera también era inaccesible, amigo mío, no te recibía si no te hacía llamar él a su despacho, por esto le envié una carta. Y en otra ocasión fui a buscar a su hijo Juanito para explícarle otra necedad cometida por su padre y que mediara, cosa que hizo satisfactoriamente.
      ¿Lo ve? Por su hija, sí que sacó las zarpas, je je je...
      Le llevo ventaja ;D

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  4. Vale, me rindo, tiene usted más agallas que yo, y no lo digo por darle la razón porque sí, a veces también he sido muy pasota.
    He cometido un error ahí arriba, no hablé con el productor, esos sí que son inaccesibles, sino con el "jefe de producción, que no es lo mismo.
    Feliz miércoles!

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Lamentamos que exista moderación de comentarios, pero es necesario debido a ciertos anónimos muy persistentes.