lunes, 10 de agosto de 2015

Concurso Veraniego de Relatos Cortos 2015. XIII

 Las bases del concurso aquí.

 RELATOS ANTERIORES:

Fábrica de Sueños 
Risa cantarina
¡Antes le pegaré fuego! 
El chuchete poseido por la nutria
MOSQUITO 
La playa de mamá 
DESTINO FINAL 
Descubrimiento y castigo 
VACACIONES EN EL MAR
LOS PROTOCOLOS NO SON PARA EL VERANO...
Posiblemente una historia triste 
LA OTRA CARA DEL VERANO



 Saque de honor. Iñaki Zurbano Basabe


 Resultado de imagen de antigua pelota de fútbolResultado de imagen de bandera anticonstitucional




Este relato no se lo recomiendo a las personas muy sensibles. Lo digo absolutamente en serio. No es un relato de humor.


18 de Julio de 1.937


Había transcurrido un año, justo un año, desde el día del "Glorioso Alzamiento Nacional" Los rebeldes ganaban posiciones, pero muy lentamente. La guerra se eternizaba. En la retaguardia tenían tiempo para todo.
En aquel campo de prisioneros era rara la noche que no sacaban a una docena de hombres de sus celdas, los trasladaban en un camión un par de kilómetros, los fusilaban y los arrojaban a una fosa común.
Pero aquella noche fue distinta porque no lo hicieron exactamente de noche y no "pasearon" a una docena de hombres. Un cielo amarillento y rojizo entre nubes dispersas anunciaba el nuevo día. Un día entre muertes y muertes en la España de los dos "bandos irreconciliables".
Solo sacaron a un hombre. Le obligaron a subirse al volquete del camión. Pero el camión tardó en arrancar porque los hombres que se llevaban al prisionero querían que amaneciese del todo.
Finalmente arrancó. Se dirigió a una playa. Detrás, en un par de coches, seguían al camión los hombres que iban a participar en algo incalificable cuyo perjudicado iba a ser aquel prisionero.
El camión se desvió del camino de tierra, llegando al linde de la playa y aparcando allí. Le hicieron bajarse a la víctima. Un republicano. Ellos eran falangistas.
El hombre lloró y suplicó por su vida, recordándoles a sus verdugos que tenía mujer e hijos y que nunca había empuñado un arma.
- ¡Eres un rojo de mierda!, ¡puta basura!, ¡puta basura!... ¡y tu mujer y tus hijos son tan mierdas y tan basuras como tú!
- ¡Me cago en tu puta madre roja! - le gritó otro que no tendría más de 16 años, un imberbe niñato con cara de odio, que hoy en día bien podría ser un ultrasur, un yihadista o vayan ustedes a saber qué otro tipo de monstruo.
El hombre siguió suplicando y, como respuesta, le tumbaron en el suelo y empezaron a propinarle patadas.
- ¡Alto ahí, hostias!, ¡lo quiero vivo!, ¡vivo!, ¡bien vivo!... ¡Me cago en mi puta madre si lo matais!, ¡os fusilo inmediatamente!
Era el que mandaba y nadie osó rechistar. Mientras tanto, otros cavaban un hoyo en la arena, un gran hoyo, o al menos lo suficientemente grande para enterrar al hombre en posición vertical. Cuando lo acabaron, arrojaron al hombre y volvieron a llenar el hoyo de arena hasta cubrirle entero, casi entero. Le dejaron la cabeza fuera. Ya no era un hombre, era una cabeza en el suelo.
La atención de los falangistas se desvió ahora hacia el vehículo que acababa de llegar, un citroen con emblemas del ejercito franquista, el mismo modelo de coche en el que se movía Hitler. El soldado conductor abrió una de las puertas traseras para que saliese su ocupante, un capitán legionario que había participado en la escabechina de Sevilla a las órdenes de Queipo de Llano. Los falangistas le aplaudieron y el sonrió complacido. Era el homenajeado. Después habría una paella en su honor. Ambos actos conmemoraban la gesta del 18 de Julio.
Se dirigió al lugar en donde estaba la "pelota" Él iba a realizar el saque de honor.
El hombre miró aterrorizado a aquellas botas porque intuyó lo que iban a hacerle. Preferiría haber perdido el conocimiento. Mejor aún: preferiría haberse muerto de un infarto. Pero su corazón estaba resistiendo durante todo el prolegómeno de la atrocidad. Seguía vivo y los segundos se le hacían eternos. Ya no le importaba la muerte, quisiera estar muerto, le importaban el dolor y la vejación. Cerró los ojos, pero volvió a abrirlos en un acto reflejo. Allí seguían las botas, grandes, lustrosas, ¡letales!
Retrocedió dos pasos para tomar impulso. Iba a ser un saque de honor, pero él quería que pareciese un penalti. ¡Un cañonazo! Eso iba a ser, un potente cañonazo que dejase boquiabiertos a los mierdecillas falangistas. Tomó impulso y...
Se paró en seco. De pronto había tenido una idea para que a la función no le faltase su pizca de suspense y los falangistas le aplaudiesen de nuevo. Sacó de un bolsillo del pantalón una petaca alcohólica y se echó al cuerpo un largo trago de coñac, mientras que con la otra mano se reajustaba los cojones en un gesto de muy macho español. Los falangistas prorrumpieron en una espontánea ovación, acompañada de gritos de "¡Viva España!" y "¡Viva la Legión!", entusiasmados ante aquel rasgo de campechanía y virilidad española del valiente soldado que había sometido a toda la población roja de Sevilla.
Tomó impulso y propinó un punterazo en aquella cara espantada, en aquella cabeza que se despegó del tronco desplazándose varios metros sobre la arena.
Los servidores de los salvadores de la patria volvieron a aplaudir al héroe de la Legión, esta vez con mayor frenesí.
Seguidamente comenzó el partido. Cuando la cabeza quedase inservible se sustituiría por una pelota de verdad.


( Dedicado a todos los que luchan porque se conserve la memoria histórica para evitar que se repitan hechos execrables como este )


sábado, 8 de agosto de 2015

Concurso Veraniego de Relatos Cortos 2015. XII

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RELATOS ANTERIORES:

 
Fábrica de Sueños 
Risa cantarina
¡Antes le pegaré fuego! 
El chuchete poseido por la nutria
MOSQUITO 
La playa de mamá 
DESTINO FINAL 
Descubrimiento y castigo 
VACACIONES EN EL MAR
LOS PROTOCOLOS NO SON PARA EL VERANO...
Posiblemente una historia triste



LA OTRA CARA DEL VERANO. Mar Almería





Marina odiaba el verano o más que odiarlo lo temía. Ahora que más o menos estaba la cosa tranquila, pronto otra vez estarían desbordados. La tensión se respiraba cada día en el trabajo, tratando de preparar todo y hacer hueco, inútilmente porque seguro que a pesar de todo faltaría, para acoger a esas nuevas criaturas asustadas y necesitadas de tantas cosas.

Aún recuerda cuando llegó, hace ya casi un año a trabajar a SOS Albergue de Perros Vagabundos. Más de 600 perros abandonados, 600 almas deseosas de recibir un poco de cariño y de cuidados básicos. Sabía que el trabajo no sería fácil, psicológicamente duro y físicamente agotador. Cargar y descargar sacos de pienso, limpiar  los pises y las cacas de los cientos de cheniles, tratar de evitar peleas y ataques inevitables en las manadas que, al fin y al cabo, se basan en la Ley del más Fuerte y en las que no tienen cabida los débiles. Pero ella veía más allá de todo eso. Para ella su trabajo no era “limpiar mierdas” como dirían algunos, para ella consistía en dar una vida medianamente digna a esas criaturas que esperaban cada día con impaciencia la llegada de los trabajadores que, como Marina, eran sus únicos dueños. Y así pasaban los días, con pesadillas cada noche y con sentimientos encontrados. Por un lado la satisfacción de dar una pizca de felicidad a esos perros y conseguir que, después de llegar allí asustados, acabaran por mover su cola en agradecimiento a lo poco o lo mucho que Marina podía darles. Por otro lado, la desesperación de ver cómo muchos de ellos no superaban su estancia allí, cómo la lucha contra los virus era a menudo infructuosa. Malditos virus que se agarraban sin compasión a los inocentes cachorros cuyo protocolo de vacunación era demasiado lento para superarlos. Malditos y repugnantes virus que en menos de dos semanas acababan con la vida de los pequeños que llegaban al albergue con sus caritas inocentes y ganas solamente de corretear y jugar.






Marina temía el verano. Cientos de perros nuevos llegarían al Albergue, tras ser abandonados por otros cientos de seres egoístas y desalamados, porque esos que no son capaces de ver en la mirada de un perro la bondad y la fidelidad no merecen ser llamados personas. Como siempre, Marina haría lo imposible por que pronto se sintieran lo más arropados posible. No sabía cuánto tiempo seguiría trabajando en el Albergue pero sí sabía que tendría que ser porque así lo decidieran los dueños, pues por sí misma, por muy duro que fuese el trabajo, no podría tomar esa decisión, de algún modo sería como traicionar a sus animales.

El verano llegará y el verano pasará, unos sobrevivirán y otros no ¿ley de vida o crueldad humana?.





martes, 4 de agosto de 2015

Concurso Veraniego de Relatos Cortos 2015. XI

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RELATOS ANTERIORES:

 
Fábrica de Sueños 
Risa cantarina
¡Antes le pegaré fuego! 
El chuchete poseido por la nutria
MOSQUITO 
La playa de mamá 
DESTINO FINAL 
Descubrimiento y castigo 
VACACIONES EN EL MAR
LOS PROTOCOLOS NO SON PARA EL VERANO...


Posiblemente una historia triste. Iñaki Zurbano Basabe





 Posiblemente fue una historia triste o posiblemente no lo fue, pues mi imaginación se mezcla con el recuerdo de otra época en un torbellino de hechos reales y suposiciones.
Mi imaginación vuela sobre una pequeña playa del norte de España en Julio de 1.960. El calor ha animado a los bañistas a tomar posiciones en la arena y a los más osados a meterse en el agua. Muy pronto todos son osados y todos disfrutan del placer de chapotear como los patos, fingirse nadadores olímpicos o practicar la maldad de las aguadillas.
Esos tres niños que están colocados frente a la cámara Kodak que sostiene su tía, los tres con un flotador en la cintura, posiblemente seamos mis hermanos y yo. En ese caso yo soy el que está en el centro,  el del semblante enfurruñado. "¡Clic!" Ya está. Otra foto en blanco y negro que aparecerá al pasar una hoja de un álbum cincuenta años después. 
Oímos el motor de la avioneta publicitaria y miramos al cielo. NIVEA. Cuando la avioneta ya ha sobrevolado la mitad de la playa, lanza tres o cuatro pelotas azules muy grandes de NIVEA.
En la playa hay tres vendedores que hacen las delicias de la chiquillería y satisfacen también a los adultos. En el paseo que bordea la playa vemos el carrito de chucherías y al señor que las vende, aunque todavía no se llaman chucherías, son golosinas o porquerías. Es un señor mayor y en el carrito está muy bien expuesto el genero: pipas de girasol y de la calabaza, chupachuses, caramelos, gominolas, paloluz, regaliz, pan de higo, chicle Bazooka, chicle Dunkin... y también tebeos de Hazañas Bélicas y de El Capitán Trueno y El Jabato, y sobrecitos con cromos de futbolistas, de ciclistas, de la última película de Marisol y de Los Diez Mandamientos. Pero vamos a olvidarnos de este vendedor y de su mercancía porque no forman parte de nuestra historia.
El otro vendedor del paseo de la playa es un hombre fortachón de semblante tímido que empuja un carrito de helados cuando no vende y que se queda estacionado un largo rato cuando vende. Ofrece cucuruchus y cortes y los sabores son de mantecado, chocolate, limón y fresa. También vende polos de limón y de naranja. Piensa la gente que este hombre fue un gudari en la guerra civil y que combatió en las montañas de entre Bilbao y Santander contra los legionarios y moros de Franco. Piensa la gente que posiblemente le ha salvado de la cárcel o del fusilamiento la buena suerte o algún pez gordo o ambas cosas. La gente lo piensa pero no dice nada. No se habla ni en voz baja.
Bajamos ahora a la arena de la playa. Síganme. Ese señor que grita "¡El patateroooo!" es, como su grito indica, un patatero playero. Recorre la playa descalzo y con los pantalones arremangados. Colgando del brazo lleva una cesta de mimbre llena de bolsas de patatas, pero se vacía enseguida y vuelve a por más a cada rato. A los niños nos chiflan las "patatas de patatero", que así las llamamos para distinguirlas de las patatas fritas de nuestras casas. Son muy aceitosas y crujientes. También las llamamos "patatas a la inglesa" y nos las sirve en bolsas de papel porque el plástico todavía se usa poco. El señor patatero es muy moreno, morenísimo porque es un moro. Se ríe mucho y jamás pierde la sonrisa. La gente piensa que es uno de los moros que llegaron al norte de España con los legionarios para combatir contra los vascos y los cántabros. Lo piensan, no lo dicen. Hay miedo a decir lo que se piensa.
Por favor, síganme, volvamos al paseo. Dos guardias civiles muy serios están hablando con el heladero. La gente se aparta del carrito de los helados. Los guardias civiles dan miedo. Se lo llevan. No le esposan, pero se lo llevan. Es igual, si se escapa le aplican la ley de fugas: varios tiros por la espalda.
Posiblemente sea una historia triste y posiblemente no. Mucha gente piensa que el patatero delató al heladero y que a este le encarcelaron por mucho tiempo. Otros piensan que le fusilaron directamente. Pero también hay quienes piensan que solo le quitaron el permiso para vender helados y tuvo que buscarse la vida en otro pueblo.
Ya han pasado veintiun años desde el final de la guerra, ¡pero quién sabe!
Y, posiblemente, ni el heladero había sido gudari ni el patatero moro de Franco.


domingo, 2 de agosto de 2015

Concurso Veraniego de Relatos Cortos 2015. X

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Fábrica de Sueños 
Risa cantarina
¡Antes le pegaré fuego! 
El chuchete poseido por la nutria
MOSQUITO 
La playa de mamá 
DESTINO FINAL 
Descubrimiento y castigo 
VACACIONES EN EL MAR


LOS PROTOCOLOS NO SON PARA EL VERANO... Mar Almería






LUNES: Llamada de mi hermano "Mar, te recuerdo que el sábado es el bautizo del niño". Y yo pienso "pues claro que me acuerdo ¿no me voy a acordar? si llevo un mes intentando mentalizarme”. De nuevo mi hermano: "A la 1 y media en La Casa de la Espiritualidad", "¿y dónde cojones estará eso? ¡vaya nombrecito!  ¿no podían haber bautizado al niño en otra fecha? El verano no es para andar de protocolos sociales, el verano es para ir a la playa a bañarse y comer sandía.
MIÉRCOLES: Abro el armario, para que no me pille el toro e ir pensando qué puñetas voy a ponerme para la ocasión...y entonces llega la cruda realidad (que por otro lado ya conocía), NO TENGO NADA SUFICIENTEMENTE APROPIADO PARA TAL EVENTO. Para variar, porque siempre me pasa lo mismo. Por más que busco y rebusco, solo encuentro shorts, faldas vaqueras, camisetas de manga corta (T-shirts que dirían los ingleses), pareos para la playa...Me agobio, me cabreo, cierro el armario y me digo "ya lo decidiré el viernes".
VIERNES: Abro de nuevo el armario, con la esperanza de que haya ocurrido un milagro, que los dioses se hayan apiadado de mí y que por arte de magia aparezca en algún rincón ese estupendo vestido monísimo y perfecto para los bautizos. Pero nada, todo sigue exactamente igual que el Miércoles (los shorts, los dichosos “T-shirts”, los pareos...). Al final opto por un vestido de hilo heredado que más o menos puede valer aunque está ya un poco descolorido por el uso. Menos mal que hay parte de la familia que de vez en cuando piensa en estas cosas y se compra ropa decente, incluso de marca, que luego me toca a mí heredar. Bueno, y ahora la segunda cuestión: el calzado. Rebusco… sandalias de cuero, alpargatas, chanclas de andar por casa…De pronto me acuerdo de que mi hermana me había dado unas sandalias negras con alguna pedrería, que podrían quedar bien con el vestido y entonces bendigo a mi querida hermana que siempre me saca de este tipo de apuros y bendigo, además, que Dios le diera el mismo número de pie que a mí. Bueno, pues ya está casi todo, a falta de los complementos. ¿Pendientes? ¿pulseras? ¿anillos? por ahí tendré algunos de bisutería que dan el pego.¿gargantilla?..."paso de gargantilla".  Menos mal que no hay que ponerse medias porque eso sería otro problema añadido.  Y ¿bolso? Pufff, complicada la cosa. Rebuscaré a ver, y si no siempre queda el recurso de pedirlo prestado a alguna fiel amiga. Qué alivio, parece que podré salir del paso una vez más....
SÁBADO: 20:15 horas. Estoy de vuelta ya del bautizo. Estoy segura de que alguno o alguna se habrá dado cuenta de que el color de mi vestido no era el original o tal vez de algún pelo de perro, del asiento del coche, que se habrá quedado flotando por ahí. Pero al menos me queda un consuelo: seguro que mi sobrinito, que no llega a los 6 meses de edad, no se habrá dado cuenta de nada de eso y no me criticará.

ODIO LOS PROTOCOLOS Y MÁS EN VERANO. MAÑANA SIN FALTA ME VOY A LA PLAYA CON EL BOCATA, LA SANDÍA Y UN PAREO.


viernes, 31 de julio de 2015

Concurso Veraniego de Relatos Cortos 2015. IX

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Risa cantarina
¡Antes le pegaré fuego! 
El chuchete poseido por la nutria
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La playa de mamá 
DESTINO FINAL 
Descubrimiento y castigo


VACACIONES EN EL MAR. Enriqueta Jiménez Herrera






Que nervios¡ prepara aquí, prepara allí, total que llego el día, esto novios que dan un ratito de humor, inician un viaje en barco, por el mar Mediterraneo, salimos de Almeria con dirección a Barcelona.
Todavía no sabéis los nombres de estos novios tan sencillos y naturales, el se llama platico Alpujarreño, y ella lentejita.
Dentro del barco en su camerino, cada uno acomoda sus cosas, no es mucho el equipaje que llevan, un poco de ropa, libros, boligrafos ,libretas y los medicamentos que ambos necesitan.
Yo estoy un poco mareada es la primera vez que viajo en barco, vamos la primera vez que me voy de vacaciones, platico alpujarreño esta mas acostumbrado ha viajar, lo lleva mejor.
_Como estas lentejita, estas mejor??
_Si gracias por preocuparte.
Ya terminamos de colocar las cosas, y salimos ha pasear, nos sentamos ha tomar té y observamos el ambiente, estaba muy bien y tranquilo,yo me levanto y voy al servicio necesitaba hacer pipi, cuando salgo no esta mi platico alpujarreño, me siento he intento mantener la calma, al pasar unos minutos lo llamo al móvil, no lo coge, enpiezo ha ponerme nerviosa, porque no ha esperado a que yo llegue, en la mesa estaba sus gafas, bolígrafo y libreta que siempre le acompaña este donde este, lo cojo todo y lo guardo en mi bolso, es un bolso que el me regalo de Inglaterra, es de colores y lleva un sol grande en medio, dice que yo soy como el sol, por eso me compro el bolso.
Yo estoy muy preocupada y los nervios empiezan a dar vida en mi cuerpo, empiezo ha desesperarme,
Me levanto , y le pregunto al camarero.
_Oiga ha visto usted a mi novio??
_señora quien es su novio??
_pues el mismo que estaba aquí con migo, solo tengo uno.
_perdone pero no se de quien me habla.
trascurrido unas horas y sin aparecer, recurro a la policia, le enseño una foto, la unica que llevo siempre conmigo, el esta desnudo, me acompaña desde que me la dio, esta muy atractivo.
Cojo el móvil y me pongo en contacto con mi amiga capitan, es una leona y siempre tiene recursos para ayudarme y sacarme de apuros, le explico por waspt lo sucedido_Teresa, Teresa¡¡¡no se que pasa pero ha desaparecido el Doño¡¡¡
_Tranquila mujer, lo conozco y seguro que aparece, le gusta desaparecer horas y estar solo, luego subirá todas las fotos que abra hecho.
Entonces volví ha tranquilizarme.
_gracias Teresa, besos¡
_cuando aparezca avisa, besos¡
Volví al bar donde estábamos tomando el té, allí estaba sentado, me acerque despacio, y el me miraba como diciendo, donde estas y que ha pasado?_donde estabas lentejita, y mis cosas?
le explique lo ocurrido.
Me abrazo y sin decir nada dijo mucho.
EXPLOTA EXPLOTA MI AMOR¡¡¡¡
EXPLOTA EXPLOTA MI CORAZÓN¡¡¡


Concurso Veraniego de Relatos Cortos 2015. VIII

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Risa cantarina
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El chuchete poseido por la nutria
MOSQUITO 
La playa de mamá 
DESTINO FINAL


Descubrimiento y castigo. Iñaki Zurbano Basabe







Aquel era su mundo, no conocían otra cosa. Cuatro generaciones atrás, la Diosa del Hogar les había regalado el fuego. La diosa llenó la mente de varios de ellos con ideas para conseguir el fuego, para dominarlo, para que se hiciesen dueños del fuego. ¡Dueños del fuego, casi nada!
Y, con el fuego en su poder, expulsaron a los osos de la gran cueva y se adueñaron de ella.
Ahora, este era su hogar, desde cuatro generaciones atrás. Su hogar. "Goar" decían ellos. Y a la diosa que les regaló el fuego la llamaron Diosa del Hogar, Dos Goar.
Y algunos sintieron deseos de reproducir en imágenes los ciervos, los mamuts y los tigres de dientes de sable con cazaban con gran esfuerzo y, a veces, a cambio de sus vidas. Y lo consiguieron extrayendo el jugo de algunas hierbas y untando tierras con agua, convirtiendo las mezclas en líquidos espesos y pegajosos de diferentes colores, que les sirvieron para el fin deseado.
Cazaban, pintaban y pescaban en el río.
Desde cuatro generaciones atrás habían progresado hasta extremos impensables. Les parecía imposible llegar más lejos. Cualquier idea de abandonar su zona, su bosque, su río, sus pinturas era rechazada al instante.
Este era su mundo, la zona de sus antepasados. Cambiar de estilo de vida o de zona significaba traicionar a sus muertos. Por eso no les sentó nada bien que el Gran Guía se empeñase en convencerles de que debían explorar más allá de las montañas de la tarde, por donde siempre desaparecía el Dios Fuego, Dos Foj, el Sol.
Algunos creyeron que el Gran Guía se había vuelto loco cuando les dijo que más allá de las montañas de la tarde encontrarían una gran extensión de agua tan grande como todos los ríos juntos, e incluso más, porque él lo había visto en sueños.
"¡Agá!, ¡Agá!, ¡Agá!", "¡Allí!, ¡Allí!, ¡Allí!", les decía señalando hacía el ocaso.
Por fin, siete de los más valerosos cazadores se ofrecieron a acompañarle en la búsqueda de la gran extensión de agua, pero no sin antes recordarle cual era su castigo en el caso de que pretendiese engañar al clan. Le atravesarían con todas sus lanzas y dejarían su cuerpo en la montaña para que se lo comiesen los grandes pájaros, y después nombrarían otro Gran Guía.
Tras cuatro largas jornadas subiendo y bajando montañas, rechazando los ataques de las fieras y de los mosquitos, que cuando aquello eran muy grandes, y soportando un calor espantoso, pues este era el verano más tórrido que sufrían en muchos años, los siete valerosos cazadores y el Gran Guía descubrieron algo que les dejó boquiabiertos. 
Al amanecer del quinto día llegaron a lo alto de una montaña pequeña, y al mirar hacia abajo descubrieron lo increíble, lo inexplicable para ellos. Al acabarse la tierra empezaba la gran extensión de agua, extensión que se extendía hasta tocarse con el cielo en la lejanía. El día soleado y la falta de viento les mostraba la bóveda azul celeste y la inmensa superficie marina como un todo, talmente una misma cosa, dos tonos de azul en un decorado inmenso. ¿Sería posible reproducir eso entre las demás pinturas de la cueva?... ¡Qué va, imposible!
Era agua, una inmensidad de agua, pero distinta a la de los ríos porque toda ella se veía azul.
"¡Ama!", gritó un cazador. Y todos respondieron con el mismo grito. "¡Ama!, ¡Ama!, ¡Ama!" Acababan de ponerle un nombre. Para ellos el mar era Ama, era el dios de las aguas, Dos Ama, su nuevo dios.
Una hora después, tras descender de la montaña, pisaron una playa de blanca y muy fina arena. Rieron y saltaron haciéndose los locos al sentir en la planta de sus pies la suavidad y el calorcillo de la arena
"¡Yapa!"
Y ese fue el nombre que le dieron a aquella zona de suelo caliente que comunicaba con el mar.
"¡Yapa!, ¡Yapa!, ¡Yapa!"
Gritaron alborozados. Y al llegar al agua, todos se agacharon para beber. Había pasado mucho tiempo desde que saciaron su sed en un manantial de la montaña, y ahora tenían nuevamente la garganta seca. Pero entonces ocurrió algo imposible, algo que jamás hubiesen pensado del agua.
"¡Puag!, ¡Aggg!, ¡Orrggg!
No podían creérselo. El agua siempre era buena, jamás era mala.
Cuando dejaron de escupir y de hacer aspavientos, miraron al Gran Guía como se mira a un enemigo. Le rodearon y le clavaron todas sus lanzas.
Era un justo castigo porque les había engañado, el castigo que le esperaba a cualquiera del clan que engañase a otro o a otros.
Y su cuerpo se lo comieron los grandes pájaros.



Treinta mil años después

La gente que hoy en día acude a esa misma playa, consume botellines de agua mineral, refrescos azucarados o light, cervezotas... Y es que, desde hace muchísimas generaciones, tantas que se pierden en la noche de los tiempos, los humanos saben que el agua del mar es salada, no bebestible. Pero, aun así les encanta la playa porque sirve para bañarse y hacer el gilipollas de muchísimas maneras. Lo llaman ocio.


lunes, 27 de julio de 2015

Concurso Veraniego de Relatos Cortos 2015. VII

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Fábrica de Sueños 
Risa cantarina
¡Antes le pegaré fuego! 
El chuchete poseido por la nutria
MOSQUITO 
La playa de mamá


DESTINO FINAL. Jesús Valdivieso

 Anoche estuve en el centro de Barcelona, es espectacular el cambio que a dado. La ultima vez que fui eramos cuatro quinquis y otras gentes sospechosas. Ahora esta a revosar de gente, va camino de convertirse en una de esas ciudades que nunca duermen. Una oportunidad de negocio mas alla de la restauracion.
Pero no es esto lo que queria comentar, sino que fui a comer una hamburguesa y entraron un grupo de jovenes franceses, teenagers. Pues bien, a la vuelta en el autobus nocturno, el N17 !!!!estaban alli tambien!!! ?que clase de casualidad es esa, y que puede significar? 
Por que entre los millones de extranjeros que hay hoy en Barcelona puedes encontrarte a los mismos dos veces en pocas horas en sitios tan diferentes? Fue siniestramente chocante. He de decir que tuve miedo y estuve a punto de bajarme del autobus. Parecia el presagio de algo. Como en una de esas películas de terror adolescente.



 Me senti aliviado cuando llegando mi parada pude apearme de aquel autobus siniestro.  Sin embargo, esa misma noche tuve una pesadilla espantosa, iba en el autobus y aunque repetidamente llamaba para que parase y poderme bajar. El conductor hacia caso omiso. Harto de gritarle me acerco, y cual es mi horror que el chofer era la misma muerte.
Al día siguinte tras despertarme entre sudores, enciendo la televisión, y ahí esta. Un autobus de linea regular que cubria el trayecto Barcelona-Casteldefell se ha precipitado por los acantilados de las Costas de Garraf. No hay supervivientes.
De buena me he librado, pense. Pero 20 años despues, para celebrar mi jubilación realizo un viaje por la Costa Azul, y al llegar a un pueblecito cerca del aeropuerto de Marsella, mi autubus se estrella contra un camión de frutas y verduras procedente de España, parado en la cuneta por los furibundos agricultores franceses....algunos de ellos habían perdido a sus hijos en un accidente en España.