sábado, 26 de julio de 2014

Concurso Veraniego de Relatos Cortos 2014 (5)

Pinchar aquí para ver las normas del concurso.
 
Relatos anteriores:

1- Fieras en la playa. De Iñaki Zurbano Basabe
2- Llegado el verano. De Enriqueta Jiménez Herrera
3- Empanada gallega. De Iñaki Zurbano Basabe 
0- Sadismo en el hospital. De Leona Catalana (Fuera de concurso)
4- El verano de Rupertina. De Enriqueta Jiménez Herrera 
0-2-  Un ángel veraniego. De Leona Catalana (Fuera de concurso)


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Autor: Enriqueta Jiménez Herrera

Un verano triste




Rupertina normalmente trabaja por las mañanas, a veces por la tarde y algún fin de semana. La convivencia es difícil en algunas ocasiones, y ahí de todo un poco. Un día recibió una llamada de su orientadora Quintina, ¡¡ rim rim!!! 

- Digame, Rupertina al habla.
- Hola, soy Quintina. Mañana vamos a un domicilio donde trendras que asistir una larga temporada.
- Muy bien.
- Apunta la dirección. A las diez te espero. Hasta mañana.
- Hasta mañana- le dijo Rupertina.

Dadas las circunstancias ya no sentía miedo, ni correr al baño, pues se sentía segura y sin miedos.

Llegada la mañana me presento al domicilio, y espero a mi Quintina. "Será raro que llegue puntual, es muy despistada con los horarios". Mi mirada se queda fija en una calle, y a lo lejos veo a una mujer muy acelerada, y conforme se acercaba veía que era Quintina, al llegar a mi lado me dice:

- ¡¡¡Rupertina!!! ¡¡¡Rupertina!!! ay ay ay, vengo a uña caballo, y afisia.

- Tranquila mujer que no e pa tanto, a ver que no te cunda el pánico, ya estamos aquí.
- Tu sabes que yo soy muy puntual.
- Si lose no te preocupes- Rupertina pensó,"si si si sobretodo puntual" -anda mujer bebe agua que te va hadar un jamacuco, vamos subiendo anda anda.

Tocamos a la puerta , y nos abre una señora de pelo rojo y sus gafas también, iba muy conjuntada.
-Hola, me llamo Lumi de Iluminación.
Nosotras también nos presentamos. A mí su nombre se me quedo grabado en la mente, ¡¡COÑO¡¡¡¡ Iluminación. Entramos al piso, era muy grande y muy completico de todo, fotos, figuras, cuadros, vaya de todo, al llegar a la salita estaba sentado en una silla de ruedas un señor, calvo con gafas y parecía bastante alto, nos miro con un semblante muy serio, apenas hablaba pues su enfermedad no se lo permitía. 

Rupertina lo miraba con disimulo mientras transcurría la conversación, con Lumi y sus hijos. Juan Pepe es doce años mayor que Lumi, llevaban toda la vida juntos, él se acuerda cuando nació su mujer y la vio crecer, le enseño a escribir y leer. Juan Pepe y Luminación llevaban toda la vida juntos, se casaron y tuvieron tres hijos.

La convivencia transcurre con normalidad, días semanas meses, hasta poco mas de un año, una noche Rupertina recibe una llamada, que ya esperaba mas tarde o mas temprano.

- Rupertina mi padre esta muy grave.
- Vaya por Dios hijamia. Mañana nos vemos. Adiós.
- Adiós.

A la mañana siguiente sentí mucha tristeza pues sabia lo que estaba por venir, toco la puerta y Lumi se abraza muy fuerte.
- Ya no podemos hacer nada, sólo esperar.
Yo no podía hablar, sentia que me ahogaba, tuve que esperar a ir. Cuando entre a la habitación realice mi trabajo como siempre, pero con mucha delicadeza, a Juan Pepe le quedaban horas de vida. 
- Ya me tengo que ir. 
- Gracias muchas gracias decía Lumi.
- De nada.
 Aquella mañana hablemos lo justo. Al bajar las escaleras estaba muy mal, sentí que me ahogaba, llegando a mi coche arranque y tire calle arriba, las lagrimas caían una a una por mis mejillas pecosas, no veía las calles ni las señales, pare el coche unos metros mas lejos de la prosima casa que tenia que llegar y continuar con mi trabajo, tranquilizarme y pensar, así es la vida,doy gracias a Dios por darme la oportunidad de haber conocido a Juan Pepe y Lumi.


BESOS Y ABRAZOS MUY FUERTES PARA TODAS LAS PERSONAS QUE CONOZCO Y HE CONOCIDO.

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Enriqueta dedica este relato a su prima Carmén Aguilera Herrera

jueves, 24 de julio de 2014

Concurso Veraniego de Relatos Cortos 2014 (0-2)

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Relatos anteriores:

1- Fieras en la playa. De Iñaki Zurbano Basabe
2- Llegado el verano. De Enriqueta Jiménez Herrera
3- Empanada gallega. De Iñaki Zurbano Basabe 

0- Sadismo en el hospital. De Leona Catalana (Fuera de concurso)

4- El verano de Rupertina. De Enriqueta Jiménez Herrera

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Autor: Leona Catalana (Fuera de concurso, no se le puede votar)

Un ángel veraniego

Rupertina empezó un nuevo verano, dedicada en cuerpo y alma a las que llamaba sus 'abuelillas' y por las que se desvivía de todo corazón.

- ¡Rupertinaaa! ¡Rupertinaaa! -la llamaban cuándo no la oían trastear.
Y Rupertina acudía deprisa, con una enorme sonrisa y un gesto amable, tranquilizando a las ancianas y asegurándoles que en cuánto terminara la faena se sentaría un ratito con ellas para charlar.
Siempre cumplía su promesa y los días transcurrían felices para Rupertina y sus abuelillas, ella cocinando lentejas y macarrones y las ancianas contentas de tener compañía y quien las cuidara en su propia casa, en vez de ir a una residencia fría, impersonal, teniendo que desprenderse de sus muebles, fotografías y recuerdos.

Un día, acabadas las tareas, salió con María al jardín. La anciana cosía el dobladillo de una funda de cojín que había confeccionado para el sofá. Mientras charlaban, Rupertina vió algo sospechoso cerca. No sabía qué era, no veía nada entre las hierbas, pero notó "algo". Sin dejar de escuchar a la anciana, fijó la vista donde le había parecido ver algo que no debería estar.

- Pues cómo te decía, Rupertina, una vez...
- ¡Ya lo tengo!
- ¿Qué? ¿Ya sabes quien me robó la sortija? -María no entendía.
- No, no. Que ya tengo al bicho.
- ¿? ¿Qué bicho? ¿Ese señor del que me cuentas cosas? ¡¿Está en el jardín?! -María se alarmó porque Rupertina le había contado lo del culo del "bichejo"- ¡Jesús, José y María!
- No, no se asuste, sólo es un gatito.



- ¡Ah! bueno, -suspiró María- los gatitos no tienen culo.
Rupertina no oyó tamaño dislate porque ya se había levantado y se acercaba al minino. Se dejó coger dócilmente y aceptó muy contento las caricias de la cuidadora.
Con él en brazos, Rupertina se acercó a María y se lo enseñó, tan orgullosa como si fuera un hijo suyo.
La anciana pidió cogerlo y cuando lo tuvo en brazos y vió sus ojillos pidiendo cariño y refregándose en su pecho con mimos, sólo pudo decir una cosa: ¡Me lo quedo!

Y así fue como Rupertina, aparte de dar su cariño durante unas horas diarias, también consiguió que una de sus abuelillas tuviera compañía y cariño a todas horas, sin horarios ni fechas.

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Relato dedicado a las abuelillas de Enriqueta para que les cuente algo sin culos y tetas, je je je...

AVISO

Se han establecido un par de cambios en las normas del concurso, concretamente en los puntos 5 y 6.
En el primero se ha alargado la fecha límite de presentación al 7 de septiembre y en el segundo, a petición de parte de la tripulación, éstos, los socios de la fenecida Comunidad, y dado que de momento no se ha hecho un cambio en la página, mantienen sus derechos de votación aunque no participen. (Tranquilos, como mucho, votará uno, je je je...)

Firmado, la Capitana




miércoles, 23 de julio de 2014

Concurso Veraniego de Relatos Cortos 2014 (4)

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Relatos anteriores:

1- Fieras en la playa. De Iñaki Zurbano Basabe 
2- Llegado el verano. De Enriqueta Jiménez Herrera
3- Empanada gallega. De Iñaki Zurbano Basabe 

0- Sadismo en el hospital. De Leona Catalana (Fuera de concurso)


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Autor: Enriqueta Jiménez Herrera

El verano de Rupertina



Celia es una señora con 92 años, cuando llego a su casa, lo primero que hago es la comida y una vez lista, preparo el baño para Celia. Subo la persiana me acerco a su oído, y le digo ¡buenos días! Me mira y sonríe y ahí empieza las preguntas. ¿Como te llamas? ¿Cuantos años tienes? ¿Qué vas  hacer de aviar?...

Siempre todos los días las mismas preguntas, y yo las mismas respuestas, con mucha paciencia y tranquilidad, pues es muy mayor y no escucha muy bien. Cuando estoy con Celia se pasan las horas volando, pues nos reímos mucho y estamos muy agustico, le preparo el desayuno y se lo doy.

Cuando estoy recogiendo y haciendo su cama me llama, ¡Rupertina, Rupertina! Que quieres Celia que quieres. Que te vengas aquí conmigo. Espera un poquito ya voy. Me acerco y le digo: cuando termine de hacer las cosas me vengo contigo. Cuando termino me siento a su lado le acaricio y la lleno de besos, porque Celia siempre me dice: te da un bezo, ven aca que te lo de, que no te da ningún bezo, guapa que eres muy guapa, yo ya soy fea y vieja, Rupertina que no le gusta escuchar las palabras que le dice, se acerca y le explica que todas las personas por muy mayores que seamos tenemos nuestra belleza, me mira sonríe y sube los hombros, como si hubiese entendido lo que le digo, llega la hora y me despido. 

Ahora me voy a casa de María. ¡Buenos días, María! ¿Como estas? Un buen abrazo besos chirriantes, y a la faena.También hago de comer y muchas veces desayunamos juntas. María es educada y muy buena, le gusta coser y colaborar en todo conmigo. Rupertina es muy silenciosa cuando esta haciendo las tareas de casa, María cuando lleva rato que no me escucha se acerca y me dice: Rupertina hijamia que a veces parece que no estas aqui. Cuando terminamos nos sentamos en su jardín, y le leo historias del señor bichejo y algunas anécdotas de Leona, y le gusta mucho, cuando llega la hora de irme nos despedimos. Hasta mañana si Dios quiere que pases un buen día. María esta deseando que llegue mañana para seguir contando historias.



Concurso Veraniego de Relatos Cortos 2014 (0)

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Relatos anteriores:

1- Fieras en la playa. De Iñaki Zurbano Basabe 
2- Llegado el verano. De Enriqueta Jiménez Herrera
3- Empanada gallega. De Iñaki Zurbano Basabe


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Autor: Leona Catalana. (Fuera de concurso, no se le puede votar)

Sadismo en el hospital


Aquel verano fue un horror para los pobres pacientes del hospital Santa Alegrías de Chanchullos del Condado.
El personal se había empeñado en suplir los recortes gubernamentales alegrando por su cuenta a los pacientes y para ello se proveyeron de disfraces, narices de payaso, maquillaje acorde y todo lo que pillaron a mano.


En la imagen de arriba, las de la planta de geriatría, emulando a las 'Ángeles de Charlie', tal vez por eso de la edad... Sabemos que más de un abuelo sufrió un susto que casi lo lleva al otro barrio por la impresión de ver abrirse la puerta y aparecer estas con gestos raros y para nada dignas de confianza.

Los bebés de la planta de neonatología tampoco se libraron del horror, pobrecillos.



Esta niña recién nacida, en cuanto abrió los ojos se puso a berrear, que quería volver a dónde estaba, que allí no había monstruos espantosos acechándola. Su pequeño corazoncito se puso a mil y tuvieron que ingresarla en cuidados intensivos bajo estricta vigilancia.
El asunto tomó tales proporciones, con quejas y manifestaciones en el vestíbulo del hospital de familiares, alarmados por lo que creían ser una maniobra solapada de eutanasia, destinada a bajar las listas de espera dejando camas libres de las pocas que tenían en uso, que alguien "de arriba", acojonado al ver peligrar su puesto, decidió enchufar de enfermera jefe a su prima Virtudes.


Esta es Virtudes del Sagrario y de los Santísmos Santos Gómez Teruel.
Nada más llegar y constatar lo que se cocía, chilló algo así como "¡Malditos progres! ¡Perroflautas! ¡Piojosos!". Y se acabó el miedo en el hospital.
Al menos por parte de los pacientes, que no veían nunca a doña Virtudes, pero entonces empezó el terror para el personal. Fue un torrido agosto plagado de bajas y algún que otro suicidio inexplicable.

Nunca llueve a gusto de todos y el verano suele ser peligroso porque el calor derrite los sesos. A los que los tienen débiles, claro, je je je...