Mostrando entradas con la etiqueta cero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cero. Mostrar todas las entradas

miércoles, 23 de julio de 2014

Concurso Veraniego de Relatos Cortos 2014 (0)

Pinchar aquí para ver las normas del concurso.
Relatos anteriores:

1- Fieras en la playa. De Iñaki Zurbano Basabe 
2- Llegado el verano. De Enriqueta Jiménez Herrera
3- Empanada gallega. De Iñaki Zurbano Basabe


**************************************

Autor: Leona Catalana. (Fuera de concurso, no se le puede votar)

Sadismo en el hospital


Aquel verano fue un horror para los pobres pacientes del hospital Santa Alegrías de Chanchullos del Condado.
El personal se había empeñado en suplir los recortes gubernamentales alegrando por su cuenta a los pacientes y para ello se proveyeron de disfraces, narices de payaso, maquillaje acorde y todo lo que pillaron a mano.


En la imagen de arriba, las de la planta de geriatría, emulando a las 'Ángeles de Charlie', tal vez por eso de la edad... Sabemos que más de un abuelo sufrió un susto que casi lo lleva al otro barrio por la impresión de ver abrirse la puerta y aparecer estas con gestos raros y para nada dignas de confianza.

Los bebés de la planta de neonatología tampoco se libraron del horror, pobrecillos.



Esta niña recién nacida, en cuanto abrió los ojos se puso a berrear, que quería volver a dónde estaba, que allí no había monstruos espantosos acechándola. Su pequeño corazoncito se puso a mil y tuvieron que ingresarla en cuidados intensivos bajo estricta vigilancia.
El asunto tomó tales proporciones, con quejas y manifestaciones en el vestíbulo del hospital de familiares, alarmados por lo que creían ser una maniobra solapada de eutanasia, destinada a bajar las listas de espera dejando camas libres de las pocas que tenían en uso, que alguien "de arriba", acojonado al ver peligrar su puesto, decidió enchufar de enfermera jefe a su prima Virtudes.


Esta es Virtudes del Sagrario y de los Santísmos Santos Gómez Teruel.
Nada más llegar y constatar lo que se cocía, chilló algo así como "¡Malditos progres! ¡Perroflautas! ¡Piojosos!". Y se acabó el miedo en el hospital.
Al menos por parte de los pacientes, que no veían nunca a doña Virtudes, pero entonces empezó el terror para el personal. Fue un torrido agosto plagado de bajas y algún que otro suicidio inexplicable.

Nunca llueve a gusto de todos y el verano suele ser peligroso porque el calor derrite los sesos. A los que los tienen débiles, claro, je je je...