Relatos anteriores:
1- Fieras en la playa. De Iñaki Zurbano Basabe
2- Llegado el verano. De Enriqueta Jiménez Herrera
3- Empanada gallega. De Iñaki Zurbano Basabe
**************************************
Autor: Leona Catalana. (Fuera de concurso, no se le puede votar)
Sadismo en el hospital
Aquel verano fue un horror para los pobres pacientes del hospital Santa Alegrías de Chanchullos del Condado.
El
personal se había empeñado en suplir los recortes gubernamentales
alegrando por su cuenta a los pacientes y para ello se proveyeron de
disfraces, narices de payaso, maquillaje acorde y todo lo que pillaron a
mano.
En la imagen de arriba, las de la
planta de geriatría, emulando a las 'Ángeles de Charlie', tal vez por
eso de la edad... Sabemos que más de un abuelo sufrió un susto que casi
lo lleva al otro barrio por la impresión de ver abrirse la puerta y
aparecer estas con gestos raros y para nada dignas de confianza.
Esta niña recién nacida,
en cuanto abrió los ojos se puso a berrear, que quería volver a dónde
estaba, que allí no había monstruos espantosos acechándola. Su pequeño
corazoncito se puso a mil y tuvieron que ingresarla en cuidados
intensivos bajo estricta vigilancia.
El
asunto tomó tales proporciones, con quejas y manifestaciones en el
vestíbulo del hospital de familiares, alarmados por lo que creían ser
una maniobra solapada de eutanasia, destinada a bajar las listas de
espera dejando camas libres de las pocas que tenían en uso, que alguien
"de arriba", acojonado al ver peligrar su puesto, decidió enchufar de
enfermera jefe a su prima Virtudes.
Esta es Virtudes del Sagrario y de los Santísmos Santos Gómez Teruel.
Nada
más llegar y constatar lo que se cocía, chilló algo así como "¡Malditos
progres! ¡Perroflautas! ¡Piojosos!". Y se acabó el miedo en el
hospital.
Al menos por
parte de los pacientes, que no veían nunca a doña Virtudes, pero
entonces empezó el terror para el personal. Fue un torrido agosto
plagado de bajas y algún que otro suicidio inexplicable.
Nunca
llueve a gusto de todos y el verano suele ser peligroso porque el calor
derrite los sesos. A los que los tienen débiles, claro, je je je...








