domingo, 26 de agosto de 2012

VOTACIONES






De nuevo ha habido una entrada no autorizada, con lo que tengo que hacer esta para que aparezca en los blogrolls ya que de lo contrario aparece la falsa aunque no exista al haberla eliminado.

La actual es ESTA.

Ruego a los socios que tengan la bondad de leer las normas.

sábado, 25 de agosto de 2012

VOTACIONES



Damos por finalizada esta actividad para proceder a las votaciones.

Recordamos que:

1- Sólo puede otorgarse un voto.
2- No se puede votar uno mismo.
3- Los votos se dejarán en el relato escogido, en los comentarios. 
4- El comentario ha de ser claro, sin inducir a dudas.

He aquí la lista de relatos:


Rogamos que todos los miembros de la Comunidad voten, tanto si han participado con un relato o no.

¡Muchas gracias a todos!

lunes, 20 de agosto de 2012

A snowman in the Summer.








Las personas que fueron testigos de aquel prodigio de la Naturaleza, jamás lo olvidarán. Algunos viven y aún se estremecen cada vez que lo cuentan porque fue el fenómeno más inexplicable, paranormal, absurdo, extraordinario, asombroso, maravilloso y alucinante de todos los fenómenos habidos sobre la faz de la Tierra. Desgraciadamente no existe ningún testimonio gráfico. Nadie en aquella mañana calurosa de Agosto de 1.958 tenía a mano una cámara fotográfica porque no era habitual pasearse por la calle con una cámara como hoy en día. Algunos poseían cámaras pero en aquel momento las tenían en sus casas. Tampoco se le ocurrió a nadie ir corriendo a por ella porque no existía la obsesión neurótica por fotografiarlo todo como en los tiempos actuales.

El que dio la voz de alarma fue Mister Preston, el arquitecto inglés que dirigía las obras de restauración de la iglesia románica. Entró en la taberna del pueblo como un ciclón y gritó:
- Is there a snowman in the beach!... Is there a snowman in the beah!
Nadie le entendió por la diferencia idiomática reinante y porque es muy difícil entender a los ingleses cuando se empeñan en hablar en inglés. Con lo fácil que es hablar en español, coño!
Mister Preston se dio cuenta al momento del error, evidentemente causado por el nerviosismo, y recurrió a su precario español:
- Hay un muñeco de nieve en la playa!
Lo primero que pensó la mayoría es que había bebido. Hablar de muñecos de nieve en una mañana tórrida de Agosto era la mayor estupidez que se le podía ocurrir a alguien, y más en un pueblo de la costa levantina en donde sólo tenían referencias de la nieve por el NODO.
Pero fue tal la insistencia del anglosajón que varios lugareños se dejaron arrastrar hasta la playa, entre ellos el Padre Glorialdo, párroco del lugar. (Aún faltaban varios años para que el venerable sacerdote se volviese loco ante la aparición de los primeros bikinis en el pueblo. Ver relato "Bikinis")
Y, efectivamente, allí estaba el níveo muñeco, todo un clásico muñeco de nieve, de nieve auténtica como pudieron apreciar al instante, con su chistera, su bufanda roja y su zanahoria por nariz. Y lo vieron de chiripa porque el sol radiante ya estaba empezando a derritirlo.

"Esto es obra del Demonio!" - sentenció el Padre Glorialdo - "Una cosa así va contra Natura"
Tocaron la nieve, la olieron y la saborearon para que no les cupiese ninguna duda.
Dicen que el tiempo todo lo borra. "Mentes juiciosas" de hoy en día sostienen que los lugareños y el inglés eran unos cachondos y se les ocurrió la broma de contar este cuento, y que el viejo sacerdote tenía la sesera derritida por el calor y le convencieron como a un primo.
Pues no, la historia es rigurosamente verídica, se lo aseguro a ustedes. The snowman was in the beach in that Summer.
- En español, cojones! (lector mosqueado)

Verano entre montañas







Mariona administraba los dos bares y el restaurante de un club deportivo en una urbanización de montaña. La asociación, que era privada, gozaba de varias instalaciones como piscina de dimensiones olímpicas, frontenis (en la foto. Sí, esa), pistas de petanca y una de polideportivo para fútbol sala y basket.


Tenía un amigo desde hacía años, de otra asociación urbana y ese verano lo llamó para que le echara una mano, pues tenía intención de montar un decorado para una fiesta nocturna en el local social y necesitaba a un tío fuerte porque los del club eran medianenas que no se arrugaban el polo de marca ni que su propia madre se estuviera desangrando ahí al lado.

Todo fue satisfactoriamente y acabado el trabajo, Mariona invitó a su amigo a jugar en el frontenis.
¡¡¡Jooooo!!! Con lo chula que era Mariona jugando, que solía ganar, tuvo que pedir a su amigo que no golpeara tan fuerte, que no podía devolver los servicios porque lo único que podía hacer era parar, pero no devolver con la suficiente fuerza y la pelota se perdía a medio camino.

Su amigo se desternillaba de risa, Mariona sabía que era un guasón de cuidado. Pero... se abrió la puerta del recinto y entró un chavalín de 11 años, hijo de Mariona, preguntando si podía jugar. Esta intercambió una fugaz mirada con su amigo y éste asintió.
Mariona le dió su raqueta a su hijo y se sentó en el suelo, al final de la cancha.

¡Waoooooooooooooooooo! El chavalín lavó el honor de su madre, el "súper" no pudo con él y se le acabaron las risas.


sábado, 18 de agosto de 2012

El último verano








Don Segismundo Escalivado nunca había hecho vacaciones en agosto, dada la naturaleza de su trabajo. Así que cuando su jefe se las ofreció aquel año, se llevo una sorpresa y una alegría. Haré vacaciones como los normales, se dijo.
Pero ya en visperas de los ansiados días libres le entró la angustia. Pues se encontró que no estaba preparado para librar en tan señaladas fechas. ¿Que hacer?¿Debería de hacer un viaje exótico a Cuba o Thailandia?¿Tendría que meterse en uno de esos carisimos apartamentos de la costa?¿Podría acoso hacerse campista?
Eran todo acciones que le disgustaban por la falta de constumbre y las dificultades logísticas que suponía serían necesarias.
Es por eso que retomo un viejo proyecto, echarse al monte, por los caminos y pueblos de España. A la manera de un conocido bate, Labordeta. La televisión cuanto mal hace.
Que mejor forma de conocer el mundo e incluso a uno mismo, ya que el caminar libera los pensamientos y desata la imaginación, tal como ya sabían los filosofos peripatéticos.
Se las prometía muy felices nuestro patético, que no paripatético amigo, recorriendo los paisajes y personajes de España. Mas pronto comenzaron las dificultades.
El Sol, la sed, el sudor y hasta la sangre, le acometieron sin piedad. Pronto llego hasta el extremo de no poder dar un paso mas. Ni que decir que no había ocasión de fijarse en paisaje alguno, pues las señales de su dolorido cuerpo le omnibulaban la mente.
El viaje de placer se convirtio en mera lucha por la superviviencia. Esto loe llevo a interesantes reflexiones. Si simplificamos la vida al máximo, solo nos queda la supervivencia.
La esencia de la vida es la lucha contra la muerte. Todo lo demás es literatura, o cultura. Solo existimos para existir. Ya que la cultura al ser tan diversas no pueden mas que ser falsas. De otro modo habría una cultura, una filosofía o religión común a todos los hombres. Pero solo encontramos variantes de la supervivencia, la mayoría bastante absurdas. Todas insastifactorias.

viernes, 17 de agosto de 2012

Una madre











Hasina estaba maravillada ante aquel espectáculo que se ofrecía ante sus ojos. Era una montaña flotante de formas y colores fantásticos que casi la quitaba la respiración. En su país jamás había visto globos tan maravillosos. Mickey Mouse, Bob Esponja, Dumbo, la Abeja Maya, la Pitufina... Grotescas y divertidas figuras que vagamente recordaban a seres humanos. Eligió una que se llamaba Minie Mouse porque le gustó su sonrisa.
Pensó en lo feliz que se sentiría su madre al verla a ella tan feliz con aquel globo. Hasina era una niña pequeña pero pensaba mucho porque la vida le había hecho madurar muy rápido.
Ella y todos los demás niños y niñas se sentían muy dichosos en aquella visita a España. Estaban conociendo paisajes y gentes extraordinarios, costumbres y comidas distintas a las de su tierra.
La noche anterior al regreso, Hasina estuvo un poco triste y pensó mucho en su madre, en aquella madre de la que tanto amor había recibido.
El avión se elevó y pudo contemplar por la ventanilla una franja enorme del Mediterráneo bañada por el sol. Allí abajo España se fue empequeñeciendo rapidamente hasta que una nube se tragó al avión.
Quizá regresase al año próximo o quizá ya nunca jamás a este país tan fascinante para ella.
La entristecía mucho el hecho de no volver a encontrarse con su madre. Su querida madre había sido apedreada hasta la muerte por unos hombres que se decían santos. Su buena madre había pecado. Aún pasarían muchos años hasta que llegase a entender que era imposible entender a aquellos hombres.

jueves, 16 de agosto de 2012

Pesadilla de muchas noches de verano












- Quiero un helado de chocolate!... Quiero un helado de chocolate!... Quiero un helado de chocolate!...
   - Quiero un helado de chocolate!... Quiero un helado de chocolate!... Quiero un helado de chocolate!...
- No, no y no!... No y mil veces no!
No estaba dispuesta a que se convirtiese en un niño consentido ni a que le volviese a doler el estómago.
- Quiero un helado de chocolate!... Quiero...
Se despertó sobresaltada, empapada en sudor, tremendamente fastidiada por la repetición de aquella pesadilla atroz. Y también se despertó su marido.
- Otra vez la pesadilla, cariño?
- Sí - Suspiró y se levantó a abrir un poco más la ventana. Tenían estropeado el aire acondicionado y no entraba una pizca de aire en la casa. - No es normal, Carlos, no es normal... Todos los veranos la misma historia.
- Ya, y el año pasado no te sirvió de nada ir al sicólogo.
Siete años llevaba Esther sufriendo la misma pesadilla, siete veranos, siete agostos.
Retrocedamos estos siete años:

- Quiero un helado de chocolate!... !Quiero un helado de chocolate!
- Me da igual como te pongas, Carlitos, no estoy dispuesta a que te vuelva a doler el estómago otra vez. Ya has tomado muchas chucherías esta mañana.
- Pues yo quiero un helado de chocolate!
Esta vez se enfurruñó más de la cuenta. Soltándose de la mano de su madre, echó a correr por la acera.
- Carlitos, ven aquí!
Al llegar al cruce no se detuvo. Atravesó la calzada sin advertir que se acercaba una moto a gran velocidad. La moto le atropelló y murió en el acto. El motorista resultó ileso.

Y todos los meses de Agosto, desde hacía siete años, Carlitos volvía a pedir su helado de chocolate en las pesadillas de su madre.
- Ya sé que no te gusta, Carlos, pero voy a consultar a una bruja, ya no me queda otra cosa que hacer.

"Esmeralda de Dios" tenía muy buena reputación como sanadora de cuerpos y almas, llegando allá a donde no llegaban los curas ni los médicos. Enseguida dio con la solución:
- Debes acudir a la heladería más próxima al lugar en donde murió tu hijo y comprarle un helado de chocolate.
- Y qué hago con el helado?
- Nada, dejas que el sol lo vaya derritiendo en tu mano. El niño entenderá que ya tiene su helado de chocolate y no volverá a molestarte, pues dejará de ser un alma en pena para unirse a otros espíritus más elevados.
No quiso que pasase más tiempo. Esa misma mañana se presentó en la Heladería La Antartida y pidió un helado de chocolate (con dos bolas para que Carlitos estuviese más contento) Salió de la heladería y fue caminando muy pendiente del helado. Se veía un poco absurda sin poder chupar aquel sabroso dulce. Atravesó la calzada sin advertir que se acercaba una moto a gran velocidad. La moto la atropelló y murió en el acto. El motorista resultó ileso.
Carlitos ya tenía su helado de chocolate.

                                                             FIN