viernes, 24 de julio de 2015

Concurso Veraniego de Relatos Cortos 2015. VI

Las bases del concurso aquí.

RELATOS ANTERIORES

Fábrica de Sueños 
Risa cantarina
¡Antes le pegaré fuego! 
El chuchete poseido por la nutria
MOSQUITO


 La playa de mamá. Iñaki Zurbano Basabe








España, años 50


Alicia y Carmela eran gemelas y huérfanas. Su madre había muerto dos años antes, cuando ellas tenían tan solo cinco añitos. Vivían en un pueblecito pequeño de la muy ancha y deprimida Castilla, condenadamente fría en invierno y seca y ardiente en verano.
Todos los veranos recordaban la playa de mamá echando agua en un pequeño hoyo que ellas habían cavado con sus tiernas manitas. Su abuela no les dejaba que echasen mucha agua al hoyo, pues el agua era tan escasa como el dinero en aquella época de pertinaz sequía y atroz posguerra. Y pasaban hambre. Pero si su abuela se mostraba generosa un día y les permitía llenar el hoyo con el cubo de agua, ellas se sentían muy felices recordando la playa. Imaginaban que el hoyo con su agüita era una hermosa playa del Mediterráneo, porque su mamá había conocido la playa y les había hablado mucho de ella, de lo grande que era y de lo grande que era el mar que la bañaba, y de que el sol era muy querido por las gentes que iban a la playa, lo contrario que ocurría en esta Castilla de sol furioso que se negaba a que la lluvia mojase los árboles y los campos.
Mamá murió de cáncer y se llevó con ella los bonitos relatos que les contaba de la playa y de la gente playera. Pero Alicia y Carmela continuaron todos los veranos, a sus siete, ocho, nueve, diez años, recordando la playa de mamá. ¿Ellas conocerían alguna vez la playa?... Posiblemente no porque en aquella Castilla pobre y seca sólo viajaban a la playa los ricos: los señores terratenientes y sus hijos los señoritos. Tampoco Carmela llegaría a conocer la playa porque se la llevó al Cielo el maldito tifus. Ya existía una vacuna desde después de la segunda guerra mundial, pero España era España y, en cierto modo, sigue siendo España.
Alicia continuó en los siguientes veranos llenando el hoyo con el agua del pozo, cada vez que se lo permitía su abuela, y muchas veces lloraba al pensar que Carmela ya no iba a conocer la playa, la playa de mamá, la de verdad, no esta que la representaba.




España, años 60


El destino quiso que Alicia conociese la playa. Era otra época, la gente empezaba a viajar. Algunos pobres menos pobres ya viajaban. Alicia y su marido viajaron de luna de miel en su recién estrenado seat 600. Tortuosas carreteras les condujeron hasta una playa del Mediterráneo. Alicia le pidió a Antonio que la dejase sola. Él ya sabía que ella quería reunirse espiritualmente con su madre y su hermana durante al menos una hora, se lo había comentado más de una vez mientras fueron novios. 
Se fue acercando a la orilla, hasta donde el mar permitía que las olas formasen sus últimas espumas. Se postró de rodillas en la tibia arena y miró al cielo.
"¡Mamá, Carmela, esta es nuestra playa!... Por fin estamos las tres juntas porque sé que vosotras estais aquí conmigo. Carmela, mírala bien, mira la arena, mira el agua. ¡Es nuestra playa!... ¡Es la playa de mamá, Carmela!... ¡Es la playa de mamá!
Después lloró en silencio durante mucho tiempo. Ellas estaban allí y acariciaban sus cabellos con el viento. Y la besaban. Alicia sintió los besos de Carmela y de mamá. Alicia sintió todo el amor que su madre y su hermana le daban desde el Infinito. Y sonrió porque vio sus rostros en el cielo rojo del atardecer. Y oyó la voz de Carmela.
"¡Es la playa de mamá, Alicia!"


 

miércoles, 22 de julio de 2015

Concurso Veraniego de Relatos Cortos 2015. V

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RELATOS ANTERIORES:

Fábrica de Sueños 
Risa cantarina
¡Antes le pegaré fuego! 
El chuchete poseido por la nutria







El es muy madrugador, y puntual, le gusta llevar en orden el día, es muy gruñón y activo, le encanta leer y escribir.
Ella es muy tranquila, menos madrugadora, y un poco mas gandulilla para leer,pero le encanta hacer de comer, y disfruta viendo como comen, sobre todo cuando le felicitan de lo bueno que esta.
Una mañana le dice el a ella, que te parece si vamos a la playa?? se pone de acuerdo y preparan las cosas.
Ella coge su beregeno y lo pone en marcha ale ala playa¡¡¡.
Cuando llegan lo primero que el hace es ponerse de topless de cintura para bajo, ella hantes de bajarse ya esta en topless total, osea desnuda total como bino al mundo¡¡
Abren su sombrilla, la colocan se acomodan, se miran y se observan, tienen los dos muy buen humor, humor que quien no lo entienda peor para el, tanto se observaban que ocurrió lo que ocurrió, la naturaleza los llama, es normal no somos de piedra, estamos vivos¡¡.
Despues de lo que ocrrió porque ocurrió, llego relajarse y tomar el sol.
Olles¡¡ que cosas, a el le pico un mosquito en el huevo, y a ella en to el chocho¡¡eso fue inesperado increible, cuando nos dimos cuenta al levantarnos que teniamos algo en común, que andavamos los dos espatarraos, la naturaleza que a veces le sorprende a uno.
FELIZ VERANO DE CALOR¡¡¡¡¡

martes, 21 de julio de 2015

Concurso Veraniego de Relatos Cortos 2015. IV

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RELATOS ANTERIORES: 

Fábrica de Sueños 
Risa cantarina
¡Antes le pegaré fuego!


El chuchete poseido por la nutria. Leona Catalana







Allá en las bellas playas de Calabardina retozaba un chuchete llamado Chiki. Fue regalado a su dueño cuando cabía cómodamente en su mano, una bolita de pelo que inspiraba ternura y ganas de comérselo a besos, a pesar de que no le dejaba dormir, ¡el joío!
Sus amigas, con su mejor intención, lo inundaron de consejos. Consejos más apropiados para un bebé humano, je je je...
Y él, bonachón, con una tremenda paciencia, contaba como se le comía el dedo gordo del pie, con la fruición de estar royendo un trozo de queso, ¡juas! ¡Y los zapatos! ¡Horror, no ganaba para zapatos!

Pero Chiki fue creciendo y descubriendo el mundo que le rodeaba. Le encantaba correr por la arena de la playa y descubrió las olas. Las desafiaba, las atacaba cuando retrocedían y huía cuando subían. Su dueño y los amigos de éste se divertían mucho viendo sus andanzas playeriles sin fin, día tras día.

Llegó el buen tiempo y Chiki descubrió algo nuevo. El agua no estaba fría y había resquicios entre las rocas donde las olas no llegaban con su fuerza avasalladora. Ya no hubo manera de sacarlo de allí.

- Este bicho se ha convertido en una nutria -decía su dueño con ironía, pero feliz, a pesar de que al llegar a casa se lo dejase todo perdido de arena.




Un atardecer, el dueño lo llamó, "¡Chiki! ¡Chiki! Es hora de marchar a casa. ¡Ven aquí, joío!".
Pero no había rastro del chuchete.
Alarmado, el dueño miró en el agua. La luz crepuscular dificultaba la visión. Insistió en llamarlo una y otra vez. ¡¡¡Chikiiiiiiiiii!!! 
Al cabo de dos o tres minutos, cuando el dueño ya estaba más muerto que vivo, vió avanzar una sombra en el agua, directa a él.
¡Era una nutria! "Ay, joder, no, no puede ser Chiki", se dijo. Completamente aturullado, algo en los ojos del animal le dijo que sí, que era Chiki.




Lo sacó del agua casi sin saber lo que hacía porque evidentemente, un perrito no es igual a una nutria y era consciente del cuerpo que sujetaba, nutria sin duda alguna. Lo envolvió en una toalla y se apresuró a ir a casa, esperando que nadie lo viera. Chiki se revolvía dentro de la toalla pero su amo no lo soltó.

Al llegar a casa y dejar el envoltorio en el suelo... ¡salió Chiki, el Chiki de cuatro patas y cola, el roedor de zapatos!
El hombre estaba alucinado. "A ver, no me he pasado con las cervezas, seguro... Yo he sacado del agua una nutria... Esa nutria tenía la mirada de Chiki...".
Decidió consultarlo con una amiga que suele andar en cosas raras, visitantes del Más Allá y cosas así.
Cuando le contó lo sucedido, esta le dijo que metiera a Chiki en la bañera y le contara el resultado. "Ya está la pesada esa, como si Chiki no se hubiera mojado bastante por hoy...". Pero lo hizo. "Mejor, hay que sacarle la sal del pelo". Y...

- ¡Oye, oye! ¡Que se ha convertido en nutria otra vez!
- Lo suponía. Sácalo y secálo.

Así lo hizo, y la nutria desapareció para dar paso a Chiki.

- Pero... pero... pero...
- ¿Has visto la peli '1, 2, 3, Splash'?
- ... ¡¿Y ahora qué?!
- Ahora ya sabes lo que toca, llevar encima varias toallas para que nadie descubra el secreto y te birlen a Chiki para usarlo de cobaya de laboratorio.

De momento nadie lo ha descubierto y Chiki y su dueño siguen siendo felices en Calabardina.

miércoles, 15 de julio de 2015

Concurso Veraniego de Relatos Cortos 2015. III

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RELATOS ANTERIORES:

Fábrica de Sueños 
Risa cantarina

¡Antes le pegaré fuego! Leona Catalana




En esta casa, ahora escondida y oculta, pasó Catalina incontables veranos, cuando su padre vivía. El progenitor compró un terreno harto extenso, soñando en que cada uno de sus tres hijos se hicieran una casita de veraneo en él.

Catalina fue quien trabajó con sus manos, allanando terreno, haciendo caminos y pequeños arriates de flores. Plantó rosales, una palmera, dos nísperos, fragantes carolinas y jazmín, y varias plantas más. Incluso una fuente para bebedero de pájaros.

Pero al fallecer el padre, la madre fue secuestrada por la Bruja Negra.
La madre ya fue advertida por su tío Pepito en su lecho de muerte: "Ya tienes a Catalina y a Cucón, ¡no tengas más hijos!". "No, tío, no...". "¡Prométemelo!". "Te lo prometo, tío".
Pero la madre faltó a su promesa y dió a luz a la Bruja Negra.

La bruja de la montaña amenazó a Catalina con furia, saliéndoseles los ojos de las órbitas: "¡Nunca disfrutarás de esta casa! ¡Nunca! ¡Antes le pego fuego!".

Y Catalina perdió sus derechos de herencia al cambiar las puertas la Bruja Negra y construír un búnker, pues en ese largo muro blanco que ella pintaba cada año con cal y plantó geranios de colores, luego, en su lugar, se hincó chamizo que no permitía ver el interior. Antes, ambas puertas eran de rejas, luego, con las obras fueron planchas de acero impenetrables.
La policía nunca hace nada, se lavan las manos. Los juzgados tardan años y años y para cuando hagan algo, ya te has muerto.

Pero... El hijo de la Bruja Negra era un camello, era quien vivía en la casa, y tanta impenetrabilidad se debía a una plantación de marihuana.
Una noche de verano, unos "clientes" saltaron la valla, simplemente cortando el chamizo con una podadora.
Toda la familia de seres del Averno estaban reunidos abajo, en el cenador, celebrando con risas y alcohol como era habitual, por esto los asaltantes eligieron esa noche para expoliar la plantación, pensando que su presencia pasaría desapercibida.
Pero no fueron tan cautelosos como pensaban y fueron detectados. Las hordas del Averno se les tiraron encima entre gritos y golpes y amenazas de muerte.
La batalla duró unos minutos hasta que los asaltantes fueron inmovilizados por superioridad númerica.

Andaban el proveedor -el camello-, su tío Cucón y su madre, la Bruja Negra, tan alterados como siempre, profiriendo amenazas de muerte, que no se fijaron en nada hasta que las mujeres del clan gritaron "¡¡¡FUEEEGOOO!!!". Habían tirado una colilla encendida al levantarse precipitadamente de la mesa.
En el fragor de la alarma, los asaltantes se desasieron y huyeron por donde habían venido, pero los habitantes de la casa no sabían de ese resquicio, las llaves estaban dentro de la casa, a la que no pudieron acceder por impedírselo una cortina de llamas.
No encontraron salida alguna dentro de su búnker y perecieron todos carbonizados.

Catalina, como única heredera con vida, vendió el terreno y por fin pudo respirar sin agobios.
Su siguiente verano fue maravilloso, con un crucero por el Mediterráneo con sus hijos y yerno, más unas escapaditas a Almería y Manchester para ver a sus amigos.

En esta foto, el resquicio en el chamizo por el que entraron los asaltantes una vez agrandado.









martes, 14 de julio de 2015

Concurso Veraniego de Relatos Cortos 2015. II

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RELATOS ANTERIORES:

Fábrica de sueños.



Risa cantarina. Iñaki Zurbano Basabe






Fabiana tenía una risa cantarina. Contagiosa. Era una buena chica, una estupenda chavala, una educada señorita. Pero Fabiana era distinta porque pesaba 120 kilos a sus dieciocho años. Sin embargo, ella no estaba acomplejada.
"Tú no podrías hacerle nunca mal a nadie, eres muy buena" - le dijo un día su amiga Pepa. Para desconcierto de Pepa, Fabiana la miró muy seria y luego habló: "Yo le haré mal a quien me lo haga a mi, no te quepa la menor duda"
Pepa se quedó flipada. Fabiana había dicho "le haré", no "le haría" La buena de Pepa sintió un escalofrío en el cuerpo porque aquella no era la manera de sentir y de expresarse de "Fabi" y porque sus palabras le sonaron a profecía. Y no se equivocó.
Fabiana era muy feliz en sus veranos playeros. Le gustaba sentirse una "playnauta" en su flotador, un enorme neumático negro de camión. Todo el pueblo la conocía, nativos y veraneantes, y todos hablaban con ella mientras flotaba "a la deriva" a una distancia prudencial de la arena. Pero esta vez fue algo imprudente porque se alejó más de lo debido de los bañistas. Ya no podía tocar con los pies el suelo. Peor aún, la distancia al suelo era como de dos cuerpos. Una fatalidad, pues este era el día para el que habían planeado su "broma" los hermanos Sarmiento. 
Julio y Honorio Sarmiento eran dos gamberros muy conocidos en el pueblo. Y, sin que ellos lo pretendiesen, la broma resultó macabra. Fueron buceando hasta donde se encontraba Fabiana y le pincharon con sendas navajas el neumático. Estaba ya bastante lejos de la orilla, lo suficiente para consumarse la tragedia. Fabiana se ahogó sin que nadie se percatase. Se acabó para siempre la risa cantarina que tanto les gustaba a todos. Los hermanos Sarmiento enmudecieron de pánico, pero después reaccionaron para dar la voz de alarma. Tarde. Muy tarde. Fabiana ya era un cadáver.
Los buenos oficios de un abogado de prestigio y la minoría de edad de los hermanos Sarmiento, libró a estos del reformatorio. Todo se redujo a "una broma sin maldad" según el avispado leguleyo.

Al siguiente verano

Se estaban bañando en la playa, era por la noche, una hermosa noche estrellada de Junio. Existía esa costumbre entre los jóvenes veraneantes y lugareños, bañarse a la luz de la Luna después del copeo por los bares, en pelotas o con bañador, a gusto de cada cual.
Julio le retó a Honorio: "A que llego antes que tú a la boya grande!" El hermano aceptó el reto y nadaron furiosamente durante un buen rato, pues la boya grande estaba muy alejada de la arena, mucho que el punto en donde se había ahogado Fabiana. Nadaban muy emparejados porque en todo se parecían ambos hermanos. Pero antes de que llegaran a la boya, oyeron algo que les puso los pelos de punta: la risa cantarina de la muerta, de la infortunada Fabiana que ya llevaba un año encerrada sin vida en su nicho.
"Ja, ja,ja,ja,ja,ja,ja...!!!
Era un a risa deliciosa, a todos les gustaba, pero ahora era la risa de una muerta, de un ser de ultratumba que había elegido, quién sabe con que oscuras razones del Averno, dar un escarmiento a los dos seres que le habían quitado la vida. Y era como si ella estuviese allí mismo en cuerpo físico. Esa aterradora impresión se apoderó los hermanos Sarmiento muy pronto, nada más oír las primeras risas. La sentían junto a ellos. En las venas de los chicos ya sólo había sangre helada. Estaban a punto de morir aterrorizados e irse al fondo como se había ido ella, pero el espíritu vengativo de Fabiana quiso más, más!
Honorio y Julio recibieron unos cuantos navajazos antes de morir definitivamente.  La risa cantarina de Fabiana les acompañó hasta el fondo. El fondo de la misma playa en donde no debería haberse ahogado nadie.

jueves, 9 de julio de 2015

Concurso Veraniego de Relatos Cortos 2015. I

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 Fábrica de Sueños. Iñaki Zurbano Basabe






El hombre de la gabardina que recordaba a Humphrey Bogart se paró junto a la verja del colegio privado San Guardiano de Almonzordillo, en donde los reverendos padres guardianos instruían a los futuros votantes de derechas en el amor a Cristo y a su Santísima Madre y en el odio al comunismo, además de impartir las asignaturas que imponía la actual ley de enseñanza.
El hombre de la gabardina era un bicho raro porque no estaba el día para gabardina. Con casi treinta y cinco grados a la sombra era un incordio la susodicha prenda. Demasiado calor a las dos de la tarde, incluso en Almeria capital, y un verdadero castigo para los muchachitos que habían suspendido en Junio y ahora pasaban sus horas de playa en el colegio, soportando a los exigentes curas y sus clases de recuperación.
Pero el hombre de la gabardina de gangster chupaba un helado de tutti frutti. Osea, algo tenía este hombre para identificarse con el verano.
Los niños habían salido al patio a jugar con la pelota o a intentar fumar sin que les viesen los curas. Y todos sin excepción, peloteros y fumadores, echaban vistazos a sus teléfonos móviles o tecleaban en ellos.
Y fue Alvarito, un moreno chaparrete de doce años, el único que reparó en aquel hombre que miraba a través de la verja. Miraba al conjunto de críos que jugaban en el patio. Pero, de pronto, le miró a él. Las miradas del hombre raro y de Alvarito se cruzaron a través de la verja. Alvarito era el único niño del cole que podía establecer una semejanza entre aquel sujeto y Humphrey Bogart porque era cinéfilo prematuro. Había heredado la cinefilia de su padre.
El hombre de la gabardina le hizo una seña a Alvarito para que se acercase. No era lo normal, solían ser los niños los que llamaban la atención de los adultos pidiendo que les echasen por encima de la verja las pelotas que se les escapaban a la calle. Alvarito se acercó sin miedo, quería ver de cerca al hombre que se parecía a Humphrey Bogart y no solo en la gabardina, pues también su cara le recordaba al astro de Hollywood. Solo le faltaba el sombrero.
Cuando estuvieron ambos tan cerca que se podían tocar, pero no abrazar, porque la verja lo impedía, el hombre sonrío al niño con una sonrisa un tanto especial, una sonrisa fascinadora de detective amoroso. Era la sonrisa con la que "Bogie" conquistaba a las mujeres?...
Ya había terminado el helado y ahora encendía un pitillo con parsimonia, sin dejar de mirar al niño. Alvarito tampoco apartaba su mirada de los ojos de "Bogie" Los demás niños permanecían ajenos, alejados un montón de metros del hombre de cine y el niño curioso, entregados a la pelota o a los cigarillos. Y en ese momento el hombre comenzó a desabrocharse los botones de la gabardina, lentamente, muy lentamente, como si no tuviese ninguna prisa, pero es que los botones quedaban muy justos para los ojales y había que presionar un poquito. Y al final se descubrió bajo la gabardina una camiseta serigrafiada. Alvarito leyó: "Fábrica de sueños. Cine de Verano. Junto a la playa. Todos los días, a las 7, dos películas para todos los públicos. Solo por tres euros!" Y Bogart habló:
- Díselo a todos tus amigos, OK?
Y era la mismísima voz de Bogart!
El rey de la pantalla grande en blanco y negro le guiñó un ojo y se marchó. Alvarito le siguió con la mirada. Continuaba pasmado. Y de pronto descubrió algo que le impactó más todavía. Al otro lado de la calle le esperaban a Bogart otros tres grandes personajes: Charlot, Cantinflas y Marilyn Monroe.
Se acabó la magia cuando la voz de un cura guardiano atronó junto a su oído:
- Alvaro Coscojuela, usted siempre está solo. Mala cosa, muy mala cosa, el demonio anda cerca de usted y le impide oír la campanilla de regreso a clase. Venga, zumbando Coscojuela!
Por supuesto, no pensaba perderse ninguna película del cine "Fábrica de Sueños" de su pueblo.

martes, 7 de julio de 2015

Concurso Veraniego de Relatos Cortos



Emprendemos la quinta edición consecutiva de nuestro concurso que tan buenos ratos nos hace pasar a todos, tanto a los participantes como a los lectores.

No se trata más que de un pasatiempo, que nadie se corte pensando que no va a estar a la altura, porque aquí tienen cabida todos. Sólo es necesario un poco de imaginación y ganas de pasarlo bien.
Tampoco esperen un premio en metálico ni un viaje al Caribe, je je je... No es más que un galardón con el nombre del ganador que podrá lucir orgullosamente en su blog o muro.

Por supuesto, el tema es EL VERANO 

He aquí las normas del concurso:

1- Puede participar quien quiera que lo desee desde las redes sociales. Sus relatos serán copiados y trasladados aquí haciendo constar el nombre del autor y el enlace.

2-  La extensión de cada relato será de 100-150 líneas tipo word (sin contar espacios en blanco), pero no se trata de una norma rígida, pueden ser menos o algo más para dar libertad al relato y su exposición.

3- Se permiten y aconsejan imágenes para ilustrar el relato.

4- No hay límite de relatos presentados por cada participante.

5- La fecha límite para la presentación será el 7 de septiembre.

6- Los votos serán otorgados por los mismos participantes, bien entendido que nadie puede votarse a sí mismo. Como despedida a la Comunidad, desde el año pasado los socios de la misma pasaron a ser honorarios, con derecho a voto (aunque no participen)

7- Cada votante tendrá derecho a otorgar tres votos a su propia conveniencia, o sea, a obras distintas o a la misma.

8- En su momento se darán instrucciones para votar debidamente. Los votos otorgados antes de tiempo se considerarán nulos.

9- En caso de empate se volverá a votar, pero exclusivamente entre los trabajos empatados.



¡Adelante, mis bravos!