En los juzgados y por los suelos.
Aquí les cuento mi pequeño paso por Turno de Oficio, aquella memorable serie que protagonizaron Juan Luis Galiardo y Juan Echanove. Lo mio fue en la segunda época de la serie. El casting lo dirigía el propio Echanove, que no fue un casting al uso sino más bien una entrevista cordial. Galiardo y él eran los productores en esta segunda época.
Me dio un papelito de policía nacional y la cosa tenía que hacerse en los famosos juzgados de Plaza de Castilla, en Madrid. Me encargaba de custodiar a un delincuente.
Hago un inciso: Fue mi admiradísimo comediante Fernando Fernán Gómez el que dijo aquello de "a los actores no nos pagan por actuar, sino por esperar" Otro colega, no recuerdo ahora quién, dijo que "no nos pagan, nos indemnizan por las desesperantes esperas"
La cuestión es que mi espera fue infinita, es decir: no llegué a trabajar. Iban tan apretados de tiempo que finalmente optaron por suprimir mi parte, algo que es más habitual de lo que el público pueda imaginarse.
Obviamente, cobré lo estipulado, pues en los contratos se dice que si al actor ya le han vestido y maquillado tiene derecho a su sueldo aunque no trabaje, y yo pasé toda una santa tarde disfrazado de "madero" y esperando la ocasión que no llegó.
Pude ver de cerca, aunque no llegué a hablar con él, al gran Juan Luis Galiardo ( ya desaparecido ) un hombre que empezó haciendo de galán en las españoladas y que, con la madurez, se convirtió en un excelente actor con múltiples registros.
( Juzgados de Plaza de Castilla, objetivo de todos los telediarios y programas "del corazón" )
La anécdota en los juzgados
El director hacía señas al equipo técnico y a los actores para indicarles que iba a empezar a rodarse un plano. Se habían suprimido radicalmente las voces de "motor!, silencio! y acción!", y esta drástica medida fue motivada porque en los primeros días de rodaje, cuando los presos preventivos del juzgado ( los calabozos estaban en la planta inferior ) escuchaban tales voces, montaban un follón de tres pares de pelotas para fastidiar. Cualquier cosa con tal de matar el aburrimiento.
El detalle de Echanove
Aunque, como ya he dicho, no había ningún problema para cobrar el "trabajo" ( la "espera" ) el bueno de Echanove, sabiendo que lo que le jode más a un actor es no poder mostrar su talento, prometió darme otro personaje en otro episodio. Creí que era palabrería, cosa muy corriente en este oficio de promesas incumplidas y proyectos abortados. Pero me sorprendió a los pocos días llamándome para firmar un nuevo contrato. Hice el padre de un chico dieciochoañero, un padre que le echa una broca tremenda a su hijo porque este ha ocultado a la policía que sus amigos son los que han asesinado a un homosexual en la Casa de Campo. Como todas las historias de Turno de Oficio, estaba basada en un hecho real. Lo rodamos ( se hacía en el sistema de cine ) en una casa antigua de la Corredera Baja de San Pablo.
Por los suelos.
( El Corte Inglés de la Calle Goya )
Fue una cámara oculta para Tele Madrid, uno de estos "experimentos" para captar la reacción de la gente. Me tumbaba en el suelo boca arriba, con los ojos cerrados, como si me hubiese pasado algo, unas veces vestido con normalidad y otras de andrajoso, y siempre en un punto requerido por las cámaras ocultas. Lo hicimos cerca de la plaza de toros de Las Ventas, en la plaza de Manuel Becerra y en Goya, junto al Corte Inglés. Este último era el lugar de más tránsito de gente y enseguida se arremolinó el público en torno a mi. Oí las típicas expresiones: "Apártense, que le de el aire", "Oiga, qué le pasa?!", "Estará muerto", "No habrá comido", etc. Y ahora viene la gran anécdota.
El poli desinformado y el médico puteado.
Es sabido que para montar estas "bromas" en la calle se requieren los debidos permisos de la autoridad, por lo cual los policías municipales de esa zona están avisados. Pues de pronto oigo una voz con tono imperativo: "Oiga, qué le sucede?... No puede levantarse?!" E inmediatamente escucho otra voz que le habla bajito al primero: "Déjalo, coño, que es una cámara oculta" Eran dos "munipas", uno "avisado" y el otro "no avisado" Descoordinación entre los gloriosos miembros de la policia municipal madrileña, je, je!... Y lo más cachondo es que, cuando estábamos grabando en Manuel Becerra, apareció una ambulancia del Samur, y el médico nos dijo que una hora antes también le habían comunicado que había alguien en el suelo en Goya y que al llegar no encontraron a nadie. Para morirse de risa con la efectividad de los "guindillas" de la Villa y Corte.
Resultado del "experimento": En ambas situaciones, tanto cuando me mostraba de ciudadano normal como de andrajoso, hubo gente que se interesó por mi estado. Naturalmente, fueron muchísimos más los que pasaron de largo
Ni imaginaba ese día que tiempo después me iba a convertir en un "provocador" fijo del programa "Ta Tocao" de Antena 3, en el cual surgieron un montón de divertidas anécdotas de las que daré cumplida cuenta en su momento.



