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martes, 3 de septiembre de 2013

TECLEANDO EN VERANO (VIII)

La mujer del teclado

Viene de Otro infiltrado

Así era la mujer del teclado fuera de la organización, tal como la conocían Nando, Alex, Josa y sus hermanos y Dori. De pequeña estatura, así como su constitución, pero tremendamente fuerte mentalmente, capaz de salir de cualquier atolladero, plantando cara incluso a la muerte, como su lugarteniente comprobó en su momento.

Nando, después de dejar a Lobo Gris a cargo de la sala de trabajo, se dirigió a la enfermería. Encontró a la mujer bastante recuperada.
- ¿Cómo estás?
- Bien, bastante bien.
- ¿Qué ha pasado?
- Un sonido, Nando, un sonido que me ha dejado fuera de combate.
- ¿Un sonido?
- Sí, si no es por Lobo Gris, al cual no ha afectado el tono...
- Ya veo, los malditos sonidos escondidos que no todos podemos oír...
- Sí, ellos los dominan -y añadió- ¿sabes una cosa? Creo que nos pisan los talones.
- ¿Por qué lo dices?
- Por Lobo Gris -y viendo la perplejidad de su lugarteniente le explicó- Se han infiltrado tanto, que saben que Lobo percibe los tonos de sonido distintos a los humanos, y tal vez esta acción iba dirigida a él, pero han errado y me ha afectado a mí.
- ¡Ja, ja, ja! -rió el lugarteniente- ¡Se han equivocado de espécie!
- ¡Calla, burro!
No había problema, la mujer podía llamar burro a su amigo sin que éste se ofendiera en absoluto. Cuando ambos jugaban antaño partidos de fútbol sala con sus respectivos alumnos, él la machacaba inmisericorde, tirándola al suelo o estampándola contra la pared del gimnasio y ella no se quejaba nunca, se revolvía y seguía marcándole para impedirle llegar a la meta.

- ¿Qué piensas hacer? -preguntó Nando-
- Primero, interrogar al nuevo prisionero. Si, como creo, no hay nada que hacer, será Lobo Gris quien actúe.

Continuará...