Concurso Veraniego de Relatos Cortos Nº9
Nº 8, La suerte de Poncio (Primer relato)
Nº 7, Amarillo, rojo y verde
Nº 6, El fantasma de playa La Barrosa
Nº 5, El mirón de la montaña
Nº 4, Un verano maldito
Nº 3, Un verano candente
Nº 2, EL REGRESO DE LOS DIOSES
Nº 1, Golpe de calor justiciero
Yo, Gumersindo, disfruto de los veranos yendo a la playa.
Me voy a una playa cualquiera, y al poco tiempo tengo problemas con los playeros de la zona. Discuto con ellos, me hostigan, me hablan mal... son unos malos playeros. Y lo peor de todo es que hay otros playeros, muy pero que muy malos, que los apoyan. Incluso una niña con la que me crucé un día de camino a la playa está con ellos.
Me voy a otra playa, y otra vez lo mismo. La plaga de los malos playeros. Me atacan y se meten conmigo. Son agresivos, están enfermos... y mientras insisto en que soy un buen playero, me voy cambiando de playa. Cambio de mares, de océanos, de ríos y de lagos, pero más tarde o más temprano, lo mismo: la plaga de los playeros que no me dejan en paz. Esos malditos playeros que no me comprenden.
Pasan los veranos, y no importa la playa a la que vaya, siempre acabo teniendo problemas. Aprovecho la Comunidad de blogs de El Periódico del Prat para hacer saber al mundo mi situación de víctima.
Tras quinquenios de malos playeros que jamás me entendieron ni me toleraron, deduzco, según mi sana e irrefutable lógica, que el problema no está en mí, sino en los playeros.
¡Malditos playeros!