miércoles, 23 de julio de 2014

Concurso Veraniego de Relatos Cortos 2014 (3)

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Relatos anteriores:

1- Fieras en la playa. De Iñaki Zurbano Basabe 
2- Llegado el verano. De Enriqueta Jiménez Herrera







Autor: Iñaki Zurbano Basabe

Empanada gallega



Un sol esplendoroso entre el azul mágico del Mediterráneo. La playa con el ambientazo propio de julio. A los negritos topmanteros los espanta la policía para dejar el camino libre a un pez gordo que se acerca. El preboste es ni más ni menos que Mariano Rajoy, presidente del gobierno de la nación. Le acompaña su esposa Elvirita, unos amigos del matrimonio y media docena de gorilas con gafas negras. 
Vienen de Valencia y han hecho un alto en el camino antes de continuar hacia Almería, en donde asistirán a un concierto del maestro Peregrín al frente de la Orquesta Sinfónica de Filadelfia.
Un grupo de jubilados derechosos, incondicionales del PP, se acercan a Don Mariano.
 
- Es para nosotros un honor tenerle aquí, presidente. Podría dedicarnos unas palabras?
El ínclito Rajoy se siente un tanto angustiado, pues sólo acostumbra a hablar en el Parlamento o a través de una pantalla de plasma con los periodistas, pero logra vencer sus remilgos, animado por la fe inquebrantable de los abueletes.
- Muchas gracias por votarnos, amigos!... Seguiremos levantando el país, porque este es nuestro compromiso. España es sobre todo el mejor país del mundo, no lo olvideis. Viva Murcia y los murcianos!
 
Los jubilados se miran entre ellos sin atreverse a abrir la boca.
Un jovenzuelo que acaba de detenerse con su bicicleta, increpa al mandatario:
- Esto es Alicante, imbécil, que no te enteras, ja, ja, ja, ja!



lunes, 21 de julio de 2014

Concurso Veraniego de Relatos Cortos 2014 (2)

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Relatos anteriores:

1- Fieras en la playa. De Iñaki Zurbano Basabe

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Autor: Enriqueta Jiménez Herrera

Llegado el verano


Rupertina es una chica muy tímida y vergonzuda, bajita un poco reyeneta y pecosiya. Un día de verano llegó a su casa una amiga y le propuso trabajar en puesto de ella ya que se iba de vacaciones un mes, finales de junio hasta finales de julio.


Rupertina con cara de susto no sabia que decirle en ese momento. Le dijo Rupertina a su amiga Consuelo, por que así se llama su amiga, tengo tiempo para pensar??? es que ya sabes como soy y necesito tiempo . 
Consuelo que es una mujer alta morena de pelo, aunque llevaba mechas rubias, la miro muy seria y le dijo, no hay mucho tiempo para pensar¡¡¡ vas hacer las vacaciones si o no??. Rupertina muy nerviosa y colorada le dijo, esta bien lo intentare pero no se.......... Y Consuelo antes que su amiga se arrepintiera le pillo la palabra y le dijo tienes que ir mañana a la oficina y allí te informaran de lo que tienes que hacer, ya nos veremos y no te preocupes que todo va a salir bien, confío en ti. Rupertina con cara de muchos colores y preocupada, le dijo, felices vacaciones que lo pases muy bien. Rupertina cerro la puerta de su casa, y corrió hacia el water, los nervios le juega muy malas pasadas.
 
Estuvo todo el día muy nerviosa y por la noche no pudo dormir, por la mañana tenia que presentarse en la oficina. Llegada la mañana, se levanto y su cabeza no para de darle vueltas , no quiso tomar café pues se caga las patillas abajo, se arreglo un poquito arranco el coche y arrendo¡¡¡¡¡.

Estando en la puerta de la oficina, toco a la puerta y una voz de fondo decía, pasa pasa no tengas miedo, cuando vio la cara de Rupertina, lo primero que se le ocurrió a la oficinista es decirle, mujer que no comemos a nadie¡¡¡¡¡¡¡¡ Ya sentada y escuchar todo lo que tenia que hacer, regreso a casa, e
so si con muchos papeles una bata, zuecos y muchas instrucciones . Instrucciones que solo cumplió unos pocos, tenia dos días para relajarse antes de empezar a trabajar de auxiliar a domicilio, ganas de empezar tenia, pero estaba muy nerviosa.




Empezó un 28 de junio, hacia mucha calor, el sol caía a pellejos. Llego el día, aquella mañana se levanto, una buena ducha un poquito arreglada el pelo rizado y semi recogido los pendientes de aro rojos. Una vez terminado de arreglar se mira al espejo y ve en sus ojos miedo.
Bajando las escaleras le temblaban las patillas, desayuno un poquito y a trabajar¡¡¡ Al llegar a la primer domicilio, toco el timbre, el sudor le caía por todo los lados de su cuerpo, pensaba morirse . Salio una señora de unos 76 o 77 años, canosa con gafas un delatar a cuadros y una sonrisa muy simpática, buenos días que tempranico as venido, me llamo Floripondia, y tu eres la que viene hacer la sustitución de Consuelo?? si yo soy Rupertina, buenos días, la mañana con Floripondia y su hermana xoxo gordo estuvo la mar de bien y el mes de convivencia con ellas fue estupendo. En el mes de julio y unos días de junio Rupertina estuvo trabajando, pero descubrió algo muy bonito, relacionarse con personas dependientes asido unas de las mejores cosas que le a pasado en su vida. Y ahora en la actualidad sigue trabajando en verano, lleva mas de tres años.
SI DIOS QUIERE Y LE DA SALUD SEGUIRA EN AYUDA A DOMICILIO.





sábado, 19 de julio de 2014

Concurso Veraniego de Relatos Cortos 2014

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Autor: Iñaki Zurbano Basabe

 Fieras en la playa

Fernandito Santibáñez era un crack, se desvivía por los demás. Al bueno de Fernandito le podríamos definir como un cincuentañero con sentimientos de niño bueno. En verano ayudaba a poner las mesas y sombrillas de algunos chiringuitos de la playa, o hacía de "hombre anuncio" recorriendo el paseo marítimo con un cartelón colgando. Y ya no diré más sobre Fernandito porque podría destripar el final de la historia.


La playa de Valdemares de Santa Rosaura era de arena blanca muy fina, embellecida con palmeras grandes y pequeñas que la separaban del paseo, y en verano adornada con sombrillas de todos los colores y publicidades.
En los últimos veranos abundaban las bañistas con las tetas al aire, pues el fallecimiento del anterior párroco troglodita había relajado las costumbres valdemaresenses y ya no acudían a la playa las viejas beatas a rezar el rosario ante las bañístas impúdicas.


Cierto día agosteño de 2.014 sucedió algo aparatoso. Cundió el pánico entre la población bañista porque apareció un león en la playa. El "Gran Circo de Kazakhstán" se había instalado en el pueblo días atrás, y en su repertorio incluía animales: leones, caballos enanos, un "burro inteligente" y un gorila. El gorila, el pobre, sólo vegetaba en el interior de una jaula herrumbrosa de reducidas dimensiones.
La desbandada de bañistas dejó la playa más vacía que cualquier día de invierno. Con lo que se habían esforzado algunos para pillar buen sitio en primera línea de playa, je, je!...
El león era muy viejo y estaba mermadísimo de facultades, tanto que lo que menos le apetecía era devorar bañistas. Su único delito había sido aprovecharse de que su cuidador se había dejado la puerta de la jaula abierta después de hacer la limpieza. Los demás leones estaban echando la siesta y no se percataron de la novedad.
Una sola persona se había quedado en la playa, desafiando el peligro y protegiéndose de la fiereza del sol bajo una sombrilla rojigualda. Era el más facha del pueblo, Don Aurelio Torregrosa, comerciante jubilado, un hombre gordinflón, nostálgico del franquismo y más enemigo de Rajoy y compañía que de los "sociatas"
Don Aurelio se sentía un héroe en estos momentos. Extrajo de su bolso de deportes con pegatinas de Franco y del águila imperial su pistola Astra para la cual contaba con su preceptiva licencia ( La tenía por si en alguna ocasión necesitaba utilizarla para defenderse de algún "maldito emigrante" ) y se dispuso a plantar cara al león a pecho descubierto, y nunca mejor dicho, si bien Don Aurelio tenía pechos, en plural. Quitó el seguro del arma y apuntó al felino, que ya estaba sólo a unos ocho metros de él.
Un segundo antes de apretar el gatillo le llegó el ulular de varias sirenas policiales. Mientras dudaba entre disparar o no disparar, vio acercarse por la arena a varios municipales y a un individuo que tenía pintas de "maldito emigrante" El individuo era el domador de leones, y aunque sabía que podía llevarse perfectamente a "Simba" sujeto con una cadena, como si se tratase de un perrito, hizo el paripé de cara a la galería. Le disparó un dardo con un fuerte narcótico que le durmió. "Simba" cayó al instante en brazos de Morfeo. Se lo llevaron al circo en una furgoneta, mientras aprovechaban para hacer su ruidosa publicidad: "Fieros leones de Bengala, antipodistas rusos, la bellísima trapecista Miss Taylor!..."


Los días siguientes fueron una pesadilla para la familia circense, pues tuvieron que aguantar los "escraches" de varios colectivos de defensa de los animales que llegaron desde distintos puntos de la provincia. "A-QUI-SE-TOR-TU-RA!... A-QUI-SE-TOR-TU-RA!...", gritaban los "escrachistas".
Pero el negocio no se resintió porque se había corrido la voz de que actuaban dos contorsionistas y una trapecista a las que "casi se les ve todo" ( La trapecista se anunciaba como Miss Taylor, pero en realidad era una alabeceteña llamada Enriqueta Terradillos )
Don Aurelio tuvo que aguantar el sarcasmo de un periodista local muy cachondo, un "maldito rojo" en opinion del interesado. El plumilla dijo en su crónica que "Don Aurelio no se arredró ante la fiera, como Carrillo, Suárez y Gutiérrez Mellado ante Tejero" Al facha esto le jodió lo indecible porque para él el héroe del 23F había sido indiscutiblemente Tejero. Pero fue desagraviado por sus incondicionales. Los fachas de Valdemares de Santa Rosaura le homenajearon con una suculenta paella para que engordase su estómago además de su ego.


Y tan sólo cuatro días después ocurrió otro aciago suceso similar al anterior, con la diferencia de que esta vez el final fue trágico. Apareció un gorila en la playa. Nueva desbandada de playeros. Y nuevamente Don Aurelio se creció en valentía, pero esta vez no estaba dispuesto a que le arrebatasen la pieza. No esperó a que el gorila se acercase. Levantó sus orondas carnes de la resistente silla plegable y caminó sudoroso hacia la posición en la que se encontraba el gorila, pistola en mano, decidido, enfebrecido, ansioso por matar... !
El gorila se había quedado pasmado porque no se esperaba tal desbandada de humanos. Don Aurelio llegó hasta él y le apuntó al corazón. Un sólo disparo sirvió para derribarlo, pero quiso asegurarse y le dio el tiro de gracia, balazo en la cabeza y adiós gorila!
Miró con orgullo hacia la multitud que le observaba desde el paseo. "Je, je, para que luego habléis mal de los patriotas que portamos armas. Os he salvado de un peligro latente, rojos maricones!"
Pocos minutos después llegaban los policías y los sanitarios. Bajo el disfraz de gorila descubrieron el cuerpo inerte de un hombrecillo cuyo error había sido presentarse en el lugar equivocado con un disfraz muy bueno. Algo parecido a lo del león, pero con un final peor, y eso suponiendo que el león viviese una feliz existencia durante su tiempo en el circo, antes de que decidiesen abandonarlo en una cuneta.


Fernandito convenció al dueño del chiringuito "El gorila playero" para que le comprase el mejor disfraz de gorila que vendían en una tienda especializada de la capital. "Ya verá usted, Don Sebastián, va a ser una promoción estupenda!"
Fernandito llegó a la playa bajo la piel del gorila, y antes de que pudiese gritar "Chiringuito El Gorila Playero, perscaíto frito todos los días!", vio que algunas personas echaban a correr. Creyó que lo hacían de broma y les siguió la corriente dándose golpes en el pecho, como King Kong. Hasta que vio a Don Aurelio apuntándole con una pistola. Y justo cuando iba a decir: "Hola, Don Aurelio, soy Fernandito"... BANG!!

Don Aurelio está a la espera de juicio, pero todo parece indicar que quedará en libertad. Su abogado alega legítima defensa, dado que nadie sabía que aquello era un disfraz.
Fernandito Santibañez fue despedido como un héroe. Incluso tocó en su funeral la banda de música de Valdemares de Santa Rosaura.
Los bobos de siempre, que son muchos, dijeron que el circo aquel tenía gafe. Ya no quieren acordarse de las dos contorsionistas y la trapecista a las que "casi se les ve todo"




miércoles, 16 de julio de 2014

¡Vuelve el concurso veraniego de Relatos Cortos!





A petición del señor contramaestre, volvemos a convocar nuestro Concurso Veraniego de Relatos Cortos, el cual sigue ininterrumpidamente desde hace cuatro años y sería una lástima que se perdiera porque las redes sociales están eliminando el uso de los blogs.

Reza el dicho: "Si no puedes con tu enemigo, alíate con él". Y esto es lo que he decidido hacer.
Dado que aquí no intervenimos más que el señor contramaestre y yo, y que yo misma había perdido las ganas, su entusiasmo me ha llevado a cambiar las reglas.
No voy a hablar de las redes sociales y su nefasta influencia en el intelecto de los usuarios, pero tal vez podamos aprovecharlas para arañar algo de ese intelecto.

Por supuesto, el tema es EL VERANO

He aquí las normas del concurso:

1- Puede participar cualquiera que lo desee desde las redes sociales. Sus relatos serán copiados y trasladados aquí haciendo constar el nombre del autor.

2-  La extensión de cada relato será de 100-150 líneas (sin contar espacios en blanco), pero no se trata de una norma rígida, puede ser menos o algo más para dar libertad al relato y su exposición.

3- Se permiten y aconsejan imágenes para ilustrar el relato.

4- No hay límite de relatos presentados por cada participante.

5- La fecha límite para la presentación será el 7 de septiembre.

6- Los votos serán otorgados por los mismos participantes, bien entendido que nadie puede votarse a sí mismo. Como despedida a la Comunidad, los socios de la misma pasan a se honorarios, con derecho a voto (aunque no participen)

7- Cada votante tendrá derecho a otorgar tres votos a su propia conveniencia, o sea, a obras distintas o a la misma.

8- En su momento se darán instrucciones para votar debidamente. Los votos otorgados antes de tiempo se considerarán nulos.

9- En caso de empate se volverá a votar, pero exclusivamente entre los trabajos empatados.

Dado que llevo ganando sucesivamente cada año, tanto el concurso veraniego como el navideño, mis relatos estarán fuera de concurso.

¡Adelante, mis bravos!















lunes, 18 de noviembre de 2013

TECLEANDO DE VERANO A... (A este paso volverá el verano, ¡uf!) (XIX)

La Mujer del Teclado se siente en una olla de grillos



La mujer del teclado se quedó pensativa ante su amigo, intentando entender por qué había llegado allí sin que ni él mismo tuviera idea de ello.
Se abrió la puerta de repente y entró Alex. ¡Vaya hombre!, últimamente no era normal que sus hombres entrasen así, sin avisar, dado lo que estaba pasando, conque la mujer miró a su huargo, a ver cómo reaccionaba, por si acaso. Pero el enorme lobo se limitó a mirar a Alex con poco interés. "Todo en orden", pensó la mujer, "Es Alex, no un clon malévolo". Y lo miró, esperando que se explícase, ya que ellos eran de pocas palabras y mucha acción, sobretodo, patadas en los huevos por parte de la jefa.

- Señora -a la mujer del teclado, ese "señora" le sentó como una patada porque era más una compañera que un superior para sus hombres, pero comprendió que iba por los visitantes, que ante ellos había que guardar las formas.
- Dime, Alex.
- Ha llegado una mujer -y Alex tragó saliva, consciente de que la cosa ya se les iba de las manos.
La mujer del teclado cerró los ojos e inspiró profundamente. Pensó en contar hasta cien... Hasta mil... pero desistió inmediatamente al considerarlo una estupidez y una perdida de tiempo. ¡Tiempo! Esto es lo que estaban perdiendo mientras se les colaba gente en una instalación supuestamente inexpugnable. Se tranquilizó y preguntó a Alex si ya la tenían controlada e identificada.
- Más o menos... No parece peligrosa así de pronto, pero yo no me fiaría nada porque tanta candidez no la he visto nunca.
- Interesante. ¿Ha dicho su nombre?
- Sí, Henrieta.
El visitante de Manchester estaba entretenido mirando a la casquivana Atia, la cual se había bajado el escote hasta casi enseñar el pezón y le hacía ojitos a Don Paeloris, consciente del aprecio que la mujer del teclado le tenía, a ver si podía sacar algo de ello, pero al oír el nombre, el manchesteriano pegó un bote que incluso alarmó a Lobo Gris y con ello a la mujer, a Alex y a todos los romanos detrás del vidrio, excepto a Marco Antonio, que seguía en la inopia y todavía no se sabía el motivo. "¡Acabaré matándoles a todos!" pensó la mujer del teclado y se relamió: "A Atia la pondré de chacha en casa de Ana Botella. A César Augusto lo meteré en el Senado. A los de la XIII Legión Gémina, de Mossos d'Esquadra. A...".
- ¡Doña! ¡Doña! -el manchesteriano la bajó de las nubes tremendamente alarmado.
- ¿¿¿??? Diga, diga. Usted perdone, tengo la cabeza como un bombo. ¿Qué pasa? ¿Ya sabe la solución?
- No señora, no sé la solución de nada, pero oiga, no deje que la recién llegada se me acerque.
- ¿Y eso? ¿Es extremadamente peligrosa? ¿Es un androide que estallará cual "martir" musulmán en un autobús israeli? Cuente, cuente.
- Bueno, es algo dificil de explicar, Doña...
- No me venga con tonterías a estas alturas, que estamos en un tris de desaparecer. ¡Si esa gente detrás del vidrio no vuelve a su época incólumnes, sin que les falte ni un pelo de los bajos, usted y yo y todos ya podemos despedirnos de llegar a nacer!
- ¡Coño! ¿Tan gorda es la cosa?
- Le aseguro que sí.
- Me lo creo, me lo creo. Por dos motivos, uno, que esto no es Manchester, el otro, que esa ninfómana me ha seguido hasta aquí.
- ¿Ninfómana?
- Y espere, que hay más. Al principio pensaba que esa de ahí tras el vidrio era una chichi de burdel, contratada por usted para alegrarme el día, pero se me está erizando el pelo de la cabeza cuando más la miro.
- ¿Qué pelo? Si está usted rapado.
- ¡No joda, Doña! ¡El vello que ya crece, el cuero cabelludo!
Atia pegó un grito al darse cuenta de que se refería a ella. Los legionarios se divertían cosa mala, César Octavio dejó ir una media sonrisa desdeñosa y Marco Antonio... Bueno, mejor olvidarse de Marco Antonio de momento porque no se sabía dónde estaba en realidad. Esto intrigaba a la mujer del teclado, pero no tenía tiempo que dedicarle, habida cuenta de todo el follón que tenía encima, una verdadera olla de grillos sin poder atrapar a los bichos que saltaban demoniácamente por todas partes.

Fijó la vista en su huargo, luego en Alex y se levantó lentamente.
- Alex, acompaña a nuestro invitado a una habitación para que se ponga cómodo y que sea atendido debidamente.
- Espero que ese "debidamente" no tenga connotaciones indebidas, Doña...
La mujer lo miró a los ojos. Sólo eso.
- Perdón, lo siento. Ya sabe que soy muy guasón...
- Igual que yo, amigo mío... Pero... ¿a que mi mirada asusta? ¡Juas juas!

Salieron los tres, ella a lo que tenía que hacer, Don Paeloris y Alex a alojar al primero y Lobo Gris se quedó allí, con la cabeza entre las patas, bastante harto de custodiar a los visitantes del pasado que no tenían nada de distracción. Le gustaban los legionarios, pero no podía comunicarse con ellos porque eran bastante cortitos mentalmente, ni se habían enterado de quien era él, ¡puf!

Continuará...


viernes, 1 de noviembre de 2013

TECLEANDO... DE VERANO A OTOÑO (XVIII)

¡Ojo al parche! Este blog tiene los días contados como elemento participativo, dada la nula interacción de sus socios. Fue una buena idea del director de El Periódico de El Prat, pero ha acabado en agua de borrajas por mor de los "quiero y no puedo".
Pronto serán eliminados los que andan por ahí, en el lateral y el blog cambiará de nombre. Nada será borrado, todo permanecerá, dejando constancia de lo que fue. Triste, pero real como la vida misma.

Agradezco al amigo Mencigüelo Mejillón sus esfuerzos hasta el último momento y comprendo sus problemas cibernéticos, ya que también los he sufrido en demasia. Espero que pueda volver tarde o temprano como lo he conseguido yo y ambos disfrutemos de nuestra pasión.

Firmado: la Capitana restrombizada. ¡Juas!

Los visitantes romanos, el visitante sorpresa y el lobo huargo y su ama

Viene de Don Paeloris.

Los romanos tras el vidrio blindado no las tenían todas consigo, constatando que la mujer que cortaba el bacalao allí andaba más preocupada por lo que sucedía en su feudo que por volverles a su casa. Los de la XIII legión Gemina estaban tranquilos. Hombres avezados a obedecer y a comprender los cipostios que solían montarse entre las gentes de poder, confiaban en la mujer del teclado.

Se abrió la puerta de la estancia donde estaban y entró la mujer con un desconocido para ellos. Lobo Gris, el cual estaba de guardia allí, movió las orejas y se acercó al hombre que acompañaba a su ama. Le miró a los ojos y a continuación se le acercó mansamente.
-Le presento a Lobo Gris, Don Paeloris. Le gusta usted. Puede tocarlo -dijo la mujer-.
Y el hombre lo hizo, acarició al enorme wargo sin temor alguno. La confianza era reciproca.
Atia hizo un moín de desdén tras el vidrio. Mientras tuviera esa protección estaba dispuesta a generar todo lo malo que su negra alma le proporcionaba.
-Siéntese ahí -dijo la mujer a su visitante y amigo- Permítame un momento.
Se dirigió a César Augusto, máximo exponente de los romanos tras el vidrio. Pidió disculpas por la tardanza en solucionar su caso, explícando someramente los problemas con los que estaba inmersa, que las cosas no eran tan fáciles y allí pasaba algo muy gordo, gordísimo.
César Augusto asintió tranquilamente. En realidad, estaba preocupado por su ausencia en Roma, pero había algo que le impelía a confiar en la mujer, igual que lo hacían los de la XIII legión Gemina.

Cuando se sentó junto a su amigo, este quiso saber la sorprendente relación entre el huargo y la mujer.
-Soy una cambiapieles, Don Paeloris.
- ¿Cómo?
- Puedo meterme dentro del wargo. Veo lo que ve él y él lo que yo. Por esto somos como uno solo.
El hombre se quedó perplejo. Estuvo tentado de echarse a reír estruendosamente porque para él, esto era una memez. Pero se contuvo porque los últimos acontecimientos lo habían dejado a cuadros. Caminar por el Instituto Cervantes de Manchester y encontrarse repentinamente en un sitio desconocido, siendo detenido e interrogado, más encontrar allí a su amiga y a un enorme lobo cuya mirada reflejaba tantas cosas que no entendía pero sí comprendía, hasta el punto de haberlo acariciado sin ningún miedo, era algo que le hacía pensar.
- ¡Joder, Doña! No sé qué decirle, la verdad.
- Dígame usted si ha tenido algún contacto raro últimamente.
- ¿Raro?
- Más o menos. Piense. Alguien desconocido que le haya preguntado cualquier cosa. Lo que sea.
La mujer del teclado intentaba encontrar alguna pista para saber por qué narices su amigo había aterrizado allí inopinadamente.
Primero eran desconocidos los infiltrados, pero ahora llegaban amigos y esto era mucho más inquietante porque los infiltrados podían haber llegado introducidos por traidores como Rosa y otros, pero el caso de Paeloris no tenía pies ni cabeza. Sin embargo, allí estaba, caído del cielo como quien dice. Y la mujer no sospechaba de él, como tampoco Lobo Gris, argumento aplastante.

Continuará...