CINE. "No es una peli del Oeste, hombre"
Tengo un tío amigo de uno cuyo trabajo consistía en rellenar escenas de películas con el "ganado" habitual: los extras. Así es como varios miembros de la familia y amigos participamos en algunos rodajes en Barcelona.
En casa de mis tíos solíamos reunirnos diariamente un grupito, Jaume, Manolo, José y yo. Ellos eran antiguos compañeros de trabajo, todos a la calle cuando cerró la empresa farmacéutica, conque desocupados buscando un curro.
Una tarde, mi tío me dijo que necesitaban gente para 'Una mariposa sobre el hombro', una peli policiaca con Lino Ventura. Tenía que presentarme al día siguiente, cuando las calles aún no están puestas, en el Hotel Colón, vestida con elegancia pero de viajera y llevando una maleta. Por supuesto, estaba dispuesta.
Pero mi tío me aconsejó que se lo contara mi madre. Pasaba que esos días no me hablaba con ella por una discusión muy gorda que tuvimos y como conocía bien a su hermana, me dijo: "Anda que si te ve salir de casa, aún de noche y con la maleta...". ¡Ja ja ja! Era verdad, así que durante la cena rompí mi silencio y se lo conté. Bueno, ahí hicimos las paces y a la mañana siguiente se levantó para verme vestirme y maquillarme, y... comprobar que la maleta estaba vacía, ¡juas! Incluso me acompañó a la parada del autobús, no fueran a violarme.
Los preparativos de un rodaje llevan horas y te puedes aburrir o divertir bastante, depende de lo que haya. Pasaron lista, nombrando a cada uno por el nombre y apellido, excepto uno: "La señora del perro". ¿? Salía un perro, pero digo yo que su dueña debía tener nombre, ¿no? Se ve que el responsable del "ganado" andaba despistado y se le olvidó anotarlo. Me pregunto si a la hora de pagar hicieron poner al chucho la pata entintada en el recibo, je je je...
La peluquera estaba cabreada porque todas habían ido con el pelo recién lavado y no podía peinarlas. Usó un montón de botes de laca para conseguir que los cabellos tuvieran la necesaria consistencia para darles forma. Conmigo no hubo problema por tener una cabellera espesa y abundante.
Hay que tener en cuenta que todas llevaban el pelo más o menos igual, según la moda del momento y había que hacer distinciones porque se trataba de viajeras, no de un paseo de vecinas por el barrio.
Pero lo divertido fue cuando el realizador examinó a nuestro amigo Manolo de arriba abajo con aire inquisitivo y dudando. Éste se había puesto la ropa más elegante que tenía -y que nosotros no le habíamos visto porque no la usaba a diario-, un pantalón de pana nuevecito y con parches de polipiel en los bolsillos, je je je... Al fin exclamó: "¡Que no es una película de vaqueros, hombre!".
Naturalmente, a Lino Ventura no lo vi ni de lejos.
