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lunes, 16 de septiembre de 2013

TECLEANDO EN VERANO (XIII) XIII legión Gemina, ¡por Júpiter!

A la caza de la traición

Viene de Traición

El título de la entrada no tiene que ver con la XIII legión de la cual son presentes Lucio Voreno y Tito Pulio detrás del vidrio, sólo es un guiño por el número de este episodio, un sencillo homenaje a esos valientes que arriegaban su vida diariamente, incluso sacrificando su vida familiar.



La mujer del teclado se dirigió a su lugarteniente sentada en su silla giratoria.
- Esto hay que terminarlo tajantemente, Nando, Lo sabes, ¿verdad?
El hombre se volvió y la miró a los ojos.
- Sí. Lo sé -dijo con semblante triste, y a continuación férreo- ¡Lo haré!
Pero la mujer intervino.
- Tú solo no, Nando, lo haremos los tres, tú, Lobo y yo.
- ¡Déjame a mí solo! -bramó Nando-
- No, querido amigo, sé que tú solo no puedes.
- ¿Dudas de mí? -su rostro era feroz, estaba fuera de sus casillas-
- Sí, en este asunto no puedo por menos que dudar de tu capacidad porque ya tuve ocasión de constatarlo hace años. ¿Recuerdas?...
Y el hombre bajó su cara, como hacía cuando la mujer tenía razón. Como guerrero, sabía hasta donde podía llegar, no por sumisión, sino por razón.
- De acuerdo. Estoy a tus órdenes.
La mujer miró a Lobo Gris y el huargo salió de la estancia, dispuesto a cumplir las órdenes de su ama.

- Nando -dijo la mujer con dulzura- creo que será mejor que vayas a mis estancias privadas y escuches desde allí.
El hombre tuvo intención de oponerse, quería estar presente, pero las últimas palabras intercambiadas con la mujer lo convencieron. Después de todo, estaría ahí al lado, escuchando y podía intervenir, la mujer no le apartaba lejos, sin saber lo que pasaría. Hizo el saludo de su escuela de karatecas, juntando las piernas y los puños, bajando la cabeza y gritando "¡Hos!" y se dirigío a las estancias privadas de la mujer, de las que ella misma abrió las puertas al ponerse delante y las mantuvo abiertas para que pudiera escuchar.

Los romanos detrás del vidrio estaban inquietos. No tenían claro quien era el traidor, habían pensado que era el lugarteniente de la mujer que mandaba, pero después de esta conversación se quedaron asombrados e indecisos.
Todos podían saber lo que se decía, fuera en un idioma u otro, gracias a la tecnología de la organización de la mujer del teclado. Cada palabra llegaba a oídos de todos de manera que lo entendían, sin audifonos ni zarandajas.

Se abrió la puerta de la sala de trabajo y entró Lobo Gris con una persona.
La mujer la recordó años atrás. Era insoportable, pero Nando estaba encantado siempre, babeaba.
Entonces recordó cuando Nando y Álex se encontraban dos veces por semana en un antiguo feudo de la mujer, como se abrazaban y besaban en las mejillas. ¿Serán homosexuales?, pensó entonces. No, en absoluto, todos los que se dedicaban al deporte se comportaban así, pudo constatarlo cuando fue delegada de deportes y pasaba lo mismo con fútbol, voleivol... Todos abrazándose y tocándose el culo amistosamente.
La mujer del teclado pensó que al menos, cuando disputaba partidos de fútbol con su lugarteniente, con sus respectivos alumnos, nunca le tocó el culo, ¡juas! Se límitaba a estamparla contra el suelo o contra la pared pero ella se rehacía inmediatamente, sin una queja, y seguía impertérrita. De ahí haber entendido el lugarteniente quien mandaba en realidad.

Continuará...